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Especialistas proponen cambiar enfoque de atención a adolescentes ante retos de salud mental y embarazo infantil

Especialistas en niñez y adolescencia plantearon la necesidad de transformar las estrategias de atención dirigidas a las personas jóvenes mediante el enfoque denominado Vida con Proyectos, una propuesta que busca fortalecer la salud mental, prevenir la exclusión educativa y mejorar las oportunidades de desarrollo. 

El planteamiento surgió durante un taller organizado por el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina) de la Universidad Nacional (UNA), donde expertos analizaron desafíos como el embarazo infantil, la violencia sexual y el bienestar emocional de la población adolescente.

La propuesta la presentó la psiquiatra infantil uruguaya Susana Grunbaum, quien señaló que la adolescencia constituye una etapa decisiva para fortalecer capacidades, superar experiencias adversas de la infancia y construir condiciones que favorezcan el desarrollo integral.

La experta explicó que el modelo Vida con Proyectos plantea una alternativa al tradicional concepto de proyecto de vida, el cual suele asociarse con metas lejanas difíciles de alcanzar para muchas personas jóvenes.

En su lugar, el enfoque promueve la construcción de objetivos cercanos y significativos relacionados con la vida cotidiana, la participación en actividades culturales, recreativas, educativas y sociales, así como el fortalecimiento de redes de apoyo. “La adolescencia es una segunda oportunidad para que las cosas vayan mejor. Los adultos tenemos que aprovechar esa oportunidad para ayudar a que sean más las fortalezas que las vulnerabilidades”, afirmó Grunbaum.

Durante su exposición, la experta indicó que el bienestar adolescente se sustenta en tres dimensiones fundamentales: la temporal, que reconoce que el desarrollo incluye avances, retrocesos y momentos de crisis; la material, relacionada con las condiciones de vida y el acceso a recursos; y la vincular, asociada con la presencia de relaciones de confianza con personas adultas significativas.

Según explicó, esta última resulta determinante para el desarrollo de proyectos personales y para enfrentar situaciones de vulnerabilidad. “Vida con proyectos significa qué es lo que el adolescente va a hacer la semana que viene, con quién se va a juntar para ir a un baile o quién le va a apoyar con sus deberes”, señaló.

 Embarazo infantil y salud mental

Uno de los temas que generó mayor preocupación fue el embarazo en menores de 15 años. La expositora indicó que la mayoría de estos casos se encuentran asociados con situaciones de abuso sexual, lo que obliga a fortalecer las acciones de prevención, protección y acompañamiento desde las instituciones públicas.

La especialista también advirtió sobre la relación existente entre experiencias de violencia y las afectaciones a la salud mental de niñas y adolescentes, por lo que instó a generar espacios de escucha y apoyo en lugar de respuestas centradas únicamente en la medicalización. “Cuando una niña no desarrolla su potencial, todos salimos perdiendo. El embarazo adolescente es una manera de reproducir las condiciones de injusticia y pobreza”, manifestó.

Asimismo, destacó que la atención psicológica debe orientarse al fortalecimiento de las capacidades de las personas jóvenes y a garantizar su permanencia en el sistema educativo. “El apoyo psicológico no es solo mandar al psicólogo a alguien que está mal; es trabajar por lo subjetivo y evitar que ningún chiquilín deje de estudiar”, agregó.

 Experiencias que muestran resultados

Como parte del encuentro, la especialista presentó el proyecto Atrapa Sueños, desarrollado en la localidad rural de Caraguatá, Uruguay. La iniciativa permitió que adolescentes diseñaran actividades recreativas y culturales dentro de sus centros educativos, mediante un trabajo conjunto entre los sectores de salud y educación.

La experiencia evidenció que la participación activa de las personas jóvenes y la construcción de espacios de encuentro contribuyen al fortalecimiento de su bienestar emocional y de sus oportunidades de desarrollo.

Los participantes coincidieron en la necesidad de fortalecer la educación sexual integral como una política pública permanente y de ampliar los espacios donde las personas adolescentes puedan participar, expresar sus opiniones y construir redes de apoyo.

La actividad reunió a funcionarios del Ministerio de Educación Pública (MEP), orientadores, docentes, estudiantes y especialistas en niñez y adolescencia para analizar los principales desafíos que enfrenta esta población en los sistemas educativos de la región.