“Gracias a la UNA, hoy soy licenciada y me siento realizada como madre y profesional en educación”, dijo la nueva profesional sello DER-UNA.
Maribeth Ocampo, madre de cuatro hijos y vecina de Lepanto de Puntarenas, durante siete años, iniciaba su jornada cada sábado desde muy temprano, pues debía limpiar la casa, dejar preparada la alimentación de sus dos hijos mayores y garantizar el cuidado de los menores para desplazarse más de 10 kilómetros en bus hasta Jicaral a recibir lecciones de Educación Rural que impartió la UNA en la zona.
Junto con otras estudiantes provenientes de Puntarenas y de la región norte, el pasado 30 de mayo en La Cruz, Guanacaste, Ocampo recibió el diploma que la acredita como licenciada en Educación Rural I y II Ciclos, carrera que la División de Educación Rural (DER) del Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide) de la Universidad Nacional (UNA) ha llevado durante años a poblaciones alejadas del país. “Para mí, estar hoy en esta graduación significa cumplir un sueño y poder brindar mayor estabilidad económica a mis hijos; antes lo imaginaba, pero no tenía cómo lograrlo”, expresó la graduada.
Sobre el respaldo recibido mediante la beca UNA, Ocampo aseguró que fue determinante para alcanzar la meta. Incluso la describió como una “bendición”, ya que le permitió continuar con la carrera, cubrir gastos académicos y contribuir con el sustento de sus hijos.
Conexión con el entorno
En este ciclo de graduaciones, la DER juramentó a cerca de 100 estudiantes provenientes de territorios como Buenos Aires, Coto Brus, Los Santos, Los Chiles, Sarapiquí, San Carlos, Lepanto, Upala y La Cruz, donde la formación docente representa una oportunidad de transformación para las comunidades.
Kenneth Cubillo, director de la DER del Cide, destacó que desde hace 16 años el modelo permite que los estudiantes se formen en sus propias comunidades, fortaleciendo el arraigo territorial y ampliando el acceso a la educación superior.
Según indicó, muchos de los graduados son los primeros profesionales universitarios de sus familias, condición que impulsa procesos de movilidad social y desarrollo local. “Las graduaciones representan el compromiso de la UNA de llevar formación universitaria a todos los rincones del país”, afirmó.