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Cuando un título universitario cambia la historia de una familia

En Coto, dos estudiantes de la Universidad Nacional (UNA) rompieron barreras económicas, geográficas y familiares para convertirse en los primeros profesionales de sus hogares.

Las lágrimas de Yazmín María Vega Sánchez no respondían únicamente a la emoción de recibir un título universitario. Detrás de ese instante se acumulaban años de esfuerzo, sacrificios familiares, largas jornadas como madre, ama de casa y estudiante, además de un objetivo que parecía distante: convertirse en la primera persona de su familia en obtener un título universitario.

El 29 de mayo, durante el acto de graduación de la Sede Regional Brunca, Campus Coto, Yazmín vio materializado un sueño que comenzó mucho antes de ingresar a las aulas de la UNA. A sus 36 años obtuvo el grado de bachiller en Planificación Económica y Social, un logro que marca un antes y un después para su familia. “Soy la primera mujer en graduarme de toda mi familia, contando hombres y mujeres. Eso me pone muy feliz”, expresó con la voz entrecortada por la emoción. 

Para ella, la universidad representó mucho más que formación académica; significó la posibilidad de abrir puertas que antes parecían cerradas. También encontró apoyo institucional en momentos determinantes. La beca estudiantil le permitió cubrir alimentación, transporte y otras necesidades asociadas con sus estudios. Incluso recibió apoyo para contar con una computadora cuando más la necesitó. 

Cuando se le preguntó qué habría ocurrido sin ese respaldo, respondió sin titubeos: “No hubiera estado aquí el día de hoy”. Su historia también se convirtió en un mensaje para quienes consideran abandonar sus estudios debido a dificultades económicas, familiares o personales. “Yo tengo 36 años, soy ama de casa, madre y estudiante. Sí se puede. La edad no importa”, afirmó. 

Mientras sostenía su título, pensó en quienes la acompañaron durante el proceso. Lo dedicó a sus padres, hijos, pareja, profesores y al personal universitario que contribuyó a su formación. 

Dos horas de viaje para alcanzar una meta

Entre los nuevos graduados también se encontraba Esteban Benaventa Avilés, bachiller en Enseñanza del Inglés. Su camino hacia la graduación estuvo marcado por la distancia y los desafíos económicos. Originario de Sabalito de Coto Brus, debía recorrer cerca de dos horas para llegar al campus universitario. 

La beca universitaria fue determinante para continuar sus estudios. Incluso recuerda que, al inicio, la solicitud fue rechazada por la falta de algunos documentos. Sin embargo, logró completar el proceso y acceder al beneficio que le permitió mantenerse en la universidad. “Sin la beca no podría haber logrado nada”, aseguró. 

Al igual que Yazmín, Esteban se convirtió en la primera persona de su familia en graduarse de la universidad. La noticia provocó una mezcla de orgullo, satisfacción y gratitud. “Sé que mi familia está muy orgullosa de mí por todo lo que he logrado”, comentó. 

Para sostenerse durante la carrera, vivió temporalmente con familiares en Ciudad Neily y posteriormente se independizó gracias a la beca y a las horas como estudiante asistente en diferentes proyectos universitarios. 

Su mensaje para quienes enfrentan dificultades económicas es claro: aprovechar todas las oportunidades que ofrece la educación pública.“Dentro de la universidad siempre hay espacio para todos. Se puede pedir ayuda, trabajar horas asistente y buscar alternativas. El proceso vale completamente la pena”, señaló. 

Más que una graduación

Las historias de Yazmín y Esteban reflejan una realidad que se repite en muchas regiones del país: jóvenes y personas adultas que encuentran en la educación superior pública una oportunidad para transformar sus vidas y las de sus familias.

Para ambos, la graduación no representa únicamente la culminación de una carrera universitaria. Simboliza la posibilidad de romper ciclos, ampliar oportunidades y demostrar que el origen, la edad o las limitaciones económicas no determinan el destino.

En el Campus Coto, los aplausos que acompañaron la entrega de cada título celebraron mucho más que un logro académico. Reconocieron historias de perseverancia que hoy inspiran a nuevas generaciones a creer que los sueños también se construyen desde las aulas universitarias.