En la vida, también se necesitan modelos e inspiraciones para soñar y volar alto. Nazareth Gómez Gómez vio en su hermano, Terencio, a esa figura perseverante, y hoy, al igual que él lo hizo años atrás, obtuvo su anhelado título de bachiller en Ingeniería en Sistemas de Información.
Nazareth se graduó, el pasado 14 de mayo, en el Campus Nicoya, de la Sede Regional Chorotega. Estuvo acompañada por su mamá, Catarina; su papá, Nazareno y su hermana Katherine, testigos de la lucha que significó los últimos cuatro años de su vida.
“Mi mayor inspiración es mi hermano. Él es egresado de esta sede también. La perseverancia, el amor, las ganas de salir adelante y superarse que me mostró desde su etapa como estudiante fue lo primero que me motivo a decir: yo quiero también una carrera y en especial la de Ingeniería, como la de él”, explicó.
La nueva graduada de este Campus recuerda cómo su hermano mayor le hacía ver la informática y las materias que cursaba como “algo divino y hermoso”. Entonces, recién se graduó del colegio y debía pensar en su futuro. Fue cuando no lo pensó dos veces para matricular la misma carrera.
Eso sí, aseguró que en más de una ocasión él le llamó la atención. “No es que me hacía las tareas, jamás, pero sí se sentaba conmigo y me motivaba a darlo todo, a sacrificarme, a aprender lo más que pudiera”.
En el devenir de su etapa universitaria pasó también por momentos de estrés y hasta de angustia, confiesa, propios de la exigencia académica que conlleva la carrera. Pero todo lo superó de manera sobresaliente.
“Las matemáticas casi me dejan sin pelo”, afirma, entre una risa disimulada y una verdad que entraña el sacrificio y la constancia mostrada. Pero en todo momento contó con aliados que siempre le tendieron una mano. “Los profesores siempre tuvieron una gran disposición. Cuando, en mi caso, yo decía que no entendía algo, ellos se quedaban para explicarme más”.
También destacó el aporte de las áreas de Orientación, Psicología y Bienestar Estudiantil, como un engranaje que permite sumar esfuerzos de acompañamiento en el proceso de aprendizaje. Esta vecina de Santa Cruz recibió el beneficio de la beca categoría 5, que le permitió la exoneración total de los créditos, gracias a los recursos provenientes del Fondo Especial para la Educación Superior (FEES).
Tener el título en sus manos le generó un cúmulo de emociones que le hacían brillar sus ojos. Fue la confirmación de que el “sí puedo” que se dijo todas las mañanas, durante los últimos cuatro años, tiene su recompensa.
“Yo le digo a los jóvenes que quieren estudiar y salir adelante, que la U pública ofrece muchas oportunidades, si tal vez la economía familiar no me permite estudiar, sé que puedo encontrar el apoyo con algún tipo de beca que me facilite el proceso. Entonces, yo les diría que sí pueden, si se lo proponen y está en su corazón, lo van a lograr, así como lo pude hacer yo”, reflexionó la joven, de 24 años.

Graduaciones: el cumplimiento de una misión
El nombre de Nazareth se escuchó por lo alto junto al de otros 181 compañeros que recibieron sus títulos en los distintos grados académicos y carreras.
Para el decano de la Sede Regional Chorotega, Wagner Castro, “hoy nos autoevaluamos en el cumplimiento de nuestra misión de ser un centro académico de estudios superiores que genera y comparte conocimiento de una forma humanista, crítica, creativa y a la vez comprometida”.
El jerarca aludió al pin de la universidad que llevaban puesto los graduados con la ubicación, muy cerca del corazón de cada uno. “Ahí es donde se lleva a la Universidad Nacional. Siempre que vaya a alguna actividad donde represento a la UNA, ese pin va conmigo también”.
En el fondo, Castro reconoció que el logro académico obtenido por los estudiantes es el esfuerzo de la universidad pública al generar acceso equitativo a la educación, el aporte a la transformación social mediante el conocimiento y la construcción de oportunidades que favorezcan también a las comunidades.

