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UNA alerta sobre riesgos del fumado y el vapeo durante jornada de prevención en Heredia

Daniela Sotela tiene familiares y  allegados que fuman o vapean. En sus manos, lleva información clave para ejercer influencia positiva en ellos, de manera que puedan abandonar este hábito perjudicial para su salud. 

A su lado estaba Mariana Villalbos, ambas estudiantes de la Escuela de Administración de la Universidad Nacional (UNA). Ellas asistieron al acto oficial de la conmemoración del Día Mundial sin Tabaco y sin Vapeo, a cargo de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil.

“Considero que es muy importante esta temática porque actualiza el contexto, ahora con la tendencia al vapeo. Me gusta que se haga conciencia más aún en un ambiente universitario donde hay mucha población juvenil que pueda estar involucrada ahora con esta práctica”, manifestó Villalobos. 

Fue en la Plaza 11 de Abril del Campus Omar Dengo, en Heredia, donde se llevó a cabo esta actividad con el objetivo de informar sobre los riesgos que estas prácticas representan para la salud, especialmente en población joven.

El evento reunió a instituciones de salud y ofreció servicios médicos, información preventiva y espacios educativos dirigidos a estudiantes, funcionarios y población herediana.

Durante la jornada se efectuaron mediciones de monóxido de carbono y edad pulmonar, campañas de vacunación, clases de ejercicio funcional, atención en la unidad médica móvil del Departamento de Salud y actividades enfocadas en el manejo del estrés y el autocuidado.

La actividad se organizó junto con las Clínicas de Cesación de Fumado de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) de Heredia, el Instituto sobre Alcoholismo y Farmacodependencia (IAFA) y la Municipalidad de Heredia, como parte de las acciones para prevenir el consumo de tabaco y vapeadores.

Alejandra Cascante, médica de la Clínicas de Cesación de Fumado del Hospital San Vicente de Paul, manifestó que “hoy nos enfrentamos a una poderosa y nueva amenaza como es el vapeo, que se promociona como algo inofensivo o inocuo, pero que está afectando de manera importante la salud de las personas”.

Con ella coincidió Jorge Salas, vicerrector de Vida Estudiantil de la UNA, al señalar que “en la UNA se debe respirar futuro y no humo”. 

Este hábito debe llevar a las personas a repensar el grado de solidaridad con la salud de otros. “El humo y el aerosol quedan en el aire hasta por cinco horas. Afecta al compañero en el aula que padece asma, a la estudiante embarazada que está en la biblioteca, al profesor que tiene una condición de salud y al jardinero que corta el césped”, enfatizó. 

Paula Vargas Segnini, directora del Departamento de Bienestar Estudiantil (DBE), indicó que la población estudiantil enfrenta una alta exposición al vapeo y al fumado debido a factores sociales y de entorno. “Es importante que la comunidad universitaria conozca los efectos de estas prácticas en la salud y las estrategias que impulsa la Vicerrectoría de Vida Estudiantil para fortalecer el autocuidado y la promoción de la salud”, señaló.

De acuerdo con datos del Ministerio de Salud dados a conocer durante la actividad, en el país existen hasta 450 mil personas, la mayoría con edades entre 25 y 44 años, que son fumadores activos, mientras que 2.100 personas pierden la vida al año a causa de complicaciones derivadas al tabaquismo. 

El estudio Penetración de comercio ilícito de cigarrillos en la Gran Área Metropolitana, a cargo de la Escuela de Economía, determinó que siete de cada 10 personas fumadoras en el país inició con este hábito antes de los 18 años. Según la misma investigación, la epidemia del tabaquismo causa más de ocho millones de muertes al año.

Información brindada durante la actividad, refleja además las consecuencias colaterales. Por ejemplo, el fumado de “segunda mano”, afecta a personas que están alrededor de otras que sí consumen estos productos. Ellas podrían llegar a padecer a mediano plazo males como irritación e infecciones en ojos y oídos, problemas cutáneos, obstrucción de arterias y vías que pueden formar coágulos, asma, bronquitis, neumonías, tos crónica y hasta quemaduras. 

Las personas consumidoras deben saber además que estos productos contienen hasta 7.000 sustancias, de las cuales 250 son nocivas para la salud y 50 son cancerígenas. Polonia, radón, butano, nicotina, arsénico, cianuro, alquitrán y amoniaco son algunos de estos componentes que ingresan al cuerpo con cada cigarrillo o vape en distintas cantidades y presentaciones. 

La UNA mantiene desde 2016 una política institucional de promoción de la salud y refuerza la información sobre las leyes 9.028 y 10.066, que regulan el consumo de tabaco y prohíben el uso de vapeadores y dispositivos de tabaco calentado en espacios públicos y centros educativos. Por esta razón, las facultades, centros y sedes universitarias cuentan con rótulos que recuerdan la normativa y refuerzan la condición de la universidad como espacio libre de humo y vapeo.