Contar con espacios seguros para expresar opiniones, recibir un trato respetuoso, participar en las decisiones que les afectan que tanto las instituciones como las familias y las comunidades se involucren en la búsqueda de soluciones forman parte de las principales demandas que expresaron 52 estudiantes de secundaria durante el Encuentro de Niñeces y Adolescencias, organizado por la Vicerrectoría de Extensión y el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina) de la Universidad Nacional (UNA), el pasado 15 de octubre en el Auditorio Clodomiro Picado del Campus Omar Dengo, en Heredia.
Estudiantes de los Colegios Humanístico Costarricense, Técnico Profesional de Guararí, Técnico Profesional Napoleón Quesada Salazar de Guadalupe y del Liceo de Heredia, quienes participaron de la actividad, acusaron problemas como exclusión, acoso escolar, presión académica, discriminación y contaminación ambiental figuran, entre sus principales preocupaciones.
Mediante cinco grupos de trabajo, las personas jóvenes analizaron situaciones que enfrentan en sus centros educativos y comunidades, intercambiaron experiencias y presentaron propuestas para atender las problemáticas identificadas. Los ejes de discusión fueron educación, participación ciudadana e inclusión, salud mental, ambiente, y violencia y desigualdad.
Escuchar las voces estudiantiles
En el eje de educación, el estudiantado identificó la exclusión, el acoso escolar, la discriminación, la falta de becas y las limitaciones de la inversión pública entre los problemas que requieren atención. También expusieron situaciones de acoso psicológico y sexual, así como la falta de respuestas ante algunas denuncias.
Como solución, plantearon impulsar una iniciativa o comité estudiantil que permita canalizar sus inquietudes y fortalecer su participación en la defensa de sus derechos. Además, destacó la importancia de sensibilizar al personal docente y administrativo sobre el respeto, la empatía y las necesidades de las personas adolescentes.
Por su parte, el grupo de participación ciudadana e inclusión propuso habilitar espacios de diálogo, formularios anónimos y canales seguros para que el estudiantado exprese sus opiniones sin temor a las burlas o la discriminación. También recomendaron organizar actividades deportivas, artísticas y de convivencia, así como dar seguimiento a los asuntos planteados. Las personas jóvenes insistieron en que la participación no debe limitarse a escuchar sus opiniones, sino que requiere acciones para atender sus necesidades.
Con respecto al tema de salud mental, el grupo mencionó, entre sus preocupaciones, la crítica social, la presión académica, la falta de apoyo y las dificultades para expresar emociones. Para ello propusieron desarrollar campañas de concientización, promover una crianza respetuosa y ampliar los espacios de apoyo y socialización. Asimismo, plantearon revisar los métodos de evaluación académica para considerar alternativas a los exámenes, como proyectos y otras formas de demostrar los aprendizajes.
El estudiantado también señaló la importancia de que los centros educativos, las familias, las municipalidades y las instituciones públicas se involucren en la creación de entornos que favorezcan el bienestar emocional.
En el eje de violencia y desigualdad, las personas participantes abordaron el acoso escolar, el racismo, la violencia de género y la discriminación contra las personas con discapacidad. A partir de testimonios compartidos durante el trabajo grupal, destacaron la necesidad de fortalecer la empatía y el respeto hacia las distintas realidades. Entre las propuestas figuran charlas de sensibilización, espacios de reflexión y actividades con testimonios de personas que han experimentado estas formas de discriminación, para lo cual solicitan el apoyo de centros educativos, comunidades y organizaciones.
La contaminación, la deforestación, la destrucción de hábitats y el daño a los ecosistemas marinos también formaron parte de las discusiones, como parte del eje de ambiente. El grupo mencionó que las decisiones cotidianas, como desechar residuos de manera inadecuada, contribuyen a agravar estos problemas; por ello, propuso impulsar campañas de concientización, mejorar la separación de residuos, instalar basureros para reciclaje y crear comités ambientales en los centros educativos. Asimismo, llamó a promover hábitos de consumo responsables y una mayor conciencia sobre los efectos de la contaminación en los ecosistemas y las personas.
Las propuestas presentadas coincidieron en la importancia de la responsabilidad compartida entre estudiantes, familias, docentes, centros educativos, comunidades e instituciones públicas para atender las situaciones identificadas.
El encuentro permitió que las personas adolescentes intercambiaran experiencias con estudiantes de otros colegios, reconocieran problemáticas comunes y formularan iniciativas para promover cambios en sus entornos. Durante el cierre, compartieron reflexiones sobre lo aprendido y la importancia de llevar sus propuestas a la práctica.