La obra, creada por estudiantes de Arte Escénico, fue la propuesta ganadora de Puesta al Fuego 2026 y se presentará dos fines de semana en el Teatro Atahualpa del Cioppo
Lo que comenzó como un ejercicio de dramaturgia dentro de un curso llegará en setiembre al Teatro Atahualpa del Cioppo convertido en Té para dos, una obra creada por estudiantes de la Escuela de Arte Escénico de la Universidad Nacional (UNA) que pone la mirada en esas relaciones donde el afecto, la dependencia y la necesidad de pertenecer a otra persona empiezan a confundirse.
La propuesta, escrita por Gerald Samudio Delgado y Edén Prendas Ramírez, fue seleccionada como ganadora de Puesta al Fuego 2026, una iniciativa del proyecto Teatro en el Campus que desde 2010 abre un espacio para que estudiantes avanzados asuman, con condiciones cercanas al ejercicio profesional, las distintas áreas que intervienen en una puesta en escena. Quienes participan deben formular un proyecto y hacerse cargo de decisiones de dirección, producción, diseño técnico y plástica escénica, entre otras tareas propias del montaje.
En esta edición, el proceso llevará a escena una historia que nació en las aulas y fue cambiando mientras sus autores la trabajaban. En la primera versión, los personajes eran dos hombres, con el tiempo, la dramaturgia se transformó hasta llegar a Amparo y Cora, las dos mujeres que protagonizan la obra.
“Es una obra de creación propia que habla de relaciones tóxicas y de empezar a soltar esas maneras de negarse a asumir responsabilidades. Lo que hemos trabajado es la sensibilidad y la posibilidad de abrir una ventana para que el público observe situaciones que muchas veces permanecen ocultas”, explicó Prendas, directora escénica y coautora.
Amparo vuelve sobre sus recuerdos por medio de sus escritos e intenta reconstruir el momento en que su vida cambió. En ese recorrido aparece Cora, quien estuvo a su lado y se convirtió también en inspiración de sus poemas. Sin embargo, aquello que Amparo recuerda no necesariamente ocurrió de la manera en que ella lo cuenta. La memoria se fragmenta, se distorsiona y poco a poco obliga al público a preguntarse cuánto puede confiar en lo que está viendo.
La puesta recurre al teatro físico y al teatro danza, el espacio físico tendrá pocos elementos que sugieren un apartamento, mientras la iluminación, el movimiento y la actuación completan una historia que no depende únicamente de las palabras.
“Cuando escribimos la obra la imaginábamos llena de imágenes, de cuerpo y de cosas que no siempre se pueden decir con palabras. El trabajo ahora es conseguir que todo eso aparezca en escena”, comentó Samudio, productor y coautor de la dramaturgia. También reconoce que el montaje obliga a confrontar lo imaginado con condiciones concretas. “La obra empezó como un ejercicio, luego entendimos que podía crecer. Como productor, el reto es convertir en realidad todas las ideas que imaginamos, porque uno parte de muchas posibilidades, pero luego aparecen el tiempo, el presupuesto y los recursos disponibles. Ahí toca tomar decisiones sin perder la esencia del proyecto”, detalló.
Para Prendas, asumir la dirección significó además moverse hacia un terreno distinto dentro de su formación. Su principal interés ha estado en la escenografía, pero la convocatoria le permitió probar otras herramientas y responsabilidades. Ese cruce entre aprendizaje y resultado final es, precisamente, uno de los sentidos de la iniciativa: que estudiantes con interés en dirección escénica, dirección técnica, producción o plástica puedan investigar y fortalecer esas destrezas mientras trabajan en una producción que llegará a público. “Al estar en un proceso pedagógico, uno quiere que cada parte tenga el mayor espacio posible para explorar y crecer. Ese equilibrio entre aprender y llegar al estreno es probablemente el desafío más grande”, dijo.
En escena
En Té para dos ese trabajo reúne a Jorel Marín en el diseño de iluminación y Daniel Calvo en la plástica escénica, mientras Ashley Chaves y Reneé Flores tendrán a cargo la interpretación. Samudio asume la producción y comparte la dramaturgia con Prendas, quien dirige el montaje.
Té para dos tendrá funciones los días 18, 19 y 20 de setiembre y regresará al escenario el 25, 26 y 27 de setiembre en el Teatro Atahualpa del Cioppo, ubicado en el campus Omar Dengo en Heredia. Viernes y sábados a las 7 p.m. y domingos a las 5 p.m. La entrada tiene un valor de 5 mil colones público general y 3500 estudiantes.
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