De repente, los personajes se vieron interpelados. Desde el público, se escuchaban palabras como “fuchi”, “alto” y “no”.
Son personajes que vemos todos los días: profesores y estudiantes. ¿Y las actividades? Asignaciones de tareas, revisiones de trabajos de graduación, conversaciones en aulas y en pasillos. Pero de trasfondo, acciones que evidenciaban hostigamiento sexual, insinuaciones, tocamientos y abusos de poder.
Esta vez, el Instituto de Estudios de la Mujer (IEM) de la Universidad Nacional (UNA), en conjunto con la Escuela de Arte Escénico, acudieron a la representación teatral para plasmar una realidad que debe enfrentarse con la misma vehemencia que hicieron los asistentes al auditorio Clodomiro Picado Twight, la tarde del pasado 16 de junio: diciendo no.
Desde la Política Institucional contra el Hostigamiento Sexual se presentó la obra No es no, con una característica particular: las escenas que se presentaban podían ser cambiadas por el público, según lo que consideraban pertinente hacer. Incluso, ellos mismos subían al escenario para representar el contexto ideal.
Ocurrió, por ejemplo, cuando el profesor Toñito se quedaba a solas con Fernanda, su estudiante, y este le daba masajes en sus hombros. En ese instante, una de las personas asistentes frenaba con una palabra la acción e interpretaba la forma correcta en que esa comunicación debía darse, sin el tocamiento indebido.
Pasó también cuando Fernanda, cansada de las reiteradas conductas de hostigamiento que le proferían no solo su profesor, sino incluso su compañero de clase, acudió a una docente para explicarle la situación y buscar orientación de cómo solicitar ayuda dentro de la universidad. La respuesta que obtuvo fue omisa y desinteresada.
Fue cuando se escuchó de nuevo ¡alto! y la persona que lo advirtió subía para reinterpretar la manera correcta de abordar la situación, esta vez desde la empatía y la escucha activa.
En sí, la pieza teatral se descomponía en reinterpretaciones que reflejaban una conducta determinada y la forma de cambiarla. Se trata de una corriente teatral llamada Teatro del Oprimido, que tuvo su origen en Brasil a partir de 1960, por parte del director Augusto Boal.
El surgimiento de esta tendencia tiene sus raíces también en las relaciones oprimido-opresor, a partir de la propia experiencia del director como parte de movimientos políticos de izquierda en los que participó. Sus posiciones le generaron persecución política en tiempos de regímenes militares, que lo llevaron incluso al exilio.
Una de sus técnicas es la dramaturgia simultánea, en la cual se detienen los actores en el escenario en diversas escenas de la puesta para preguntarle a la audiencia una solución que propondrían para determinada situación o problema. Eso fue precisamente lo que se llevó a cabo aquella tarde en el auditorio de la UNA.
Brenda Barquero, académica de la Escuela de Artes Escénicas, explicó que por medio de la técnica de teatro foro, los asistentes hicieron propuestas ante tres preguntas principales: ¿qué pasa?, ¿por qué pasa?, y ¿cómo podemos cambiarlo?
“Partimos de la idea de que el teatro también puede ser un ensayo para la vida y que es transformador. Nos pasa muchas veces que cuando estamos viendo una película o leyendo un libro, quisiéramos que las cosas ocurrieran de una manera diferente. Esta metodología permite a las personas oprimidas hacerlo y que las escenas sean diferentes según nuestra percepción”, afirmó Barquero.

Hacia las sedes
David Paniagua, académico del IEM, enfatizó que el objetivo es que las personas funcionarias y estudiantes conozcan en detalle los alcances de la Política Institucional contra el Hostigamiento Sexual, de una manera interactiva y participativa.
Además, destacó que durante el segundo semestre, la obra No es no se presentará también en las siguientes sedes:
· 5 de agosto: Campus Sarapiquí, 9 a.m.
· 10 de agosto: Campus Benjamín Núñez, 8:30 a.m.
· 11 de agosto: Campus Alajuela, 1 p.m.
· 17 de agosto: Campus Coto, 1 p.m.
· 18 de agosto: Campus Pérez Zeledón, 9 a.m.
· 16 de setiembre: Campus Nicoya, 1 p.m.
· 17 de setiembre: Campus Liberia, 8:30 a.m.

Desde el 14 de agosto de 2020, el Consejo Universitario de la UNA acordó la publicación de una nueva versión del Reglamento para prevenir, investigar y sancionar el hostigamiento sexual y, con él, la actualización del Protocolo para la detección y denuncia del hostigamiento sexual.
El protocolo establece las diversas formas en que puede cometerse un hostigamiento sexual y van desde manifestaciones físicas (roces, besos, abrazos), expresiones verbales (comentarios acerca del cuerpo, silbidos), escritas e incluso el ciberacoso.
En cuanto a la manera en que una persona víctima puede proceder, el protocolo establece que debe acudir a la Fiscalía contra el Hostigamiento Sexual. De igual forma “existe el deber de referir a la presunta víctima a la Fiscalía cuando acuda a un órgano o autoridad que no forme parte de la Comisión de Resolución de Denuncias sobre Hostigamiento Sexual”, indica el documento.
La Fiscalía se ubica en San Pablo de Heredia, 450 metros al este de la entrada de las residencias estudiantiles. Sus datos de contacto son:
· Sitio web: www.fiscalia.una.ac.cr
· Teléfonos: 2562-6815 / 2562-6818
· Correo electrónico: