Laura Mesén, Marielos Vargas y Ana Lucía Villalobos fueron galardonadas por sus aportes a la extensión universitaria y su compromiso con las comunidades.
Tres académicas de la Universidad Nacional (UNA) recibieron el reconocimiento Persona Extensionista Destacada 2026, entregado el martes 27 de octubre, en una ceremonia que destacó su trayectoria, compromiso y contribución al fortalecimiento de la extensión universitaria y su vínculo con las comunidades.
En esta edición, las galardonadas fueron Laura Mesén, directora de la Escuela de Música Sinfónica de Pérez Zeledón, Ana Lucía Villalobos y Marielos Vargas, investigadoras del Centro de Investigación y Docencia en Educación (CIDE-UNA).
El reconocimiento Persona Extensionista Destacada 2026 constituye una oportunidad para visibilizar el aporte de quienes, mediante su trabajo sostenido con las comunidades, contribuyen al quehacer sustantivo de la Universidad Nacional.
Música en comunidades
Para Mesén, este reconocimiento representa una gran satisfacción y un honor que comparte con todo el equipo de la Escuela de Música de la Sede Regional Brunca. Asimismo, considera que el galardón implica una responsabilidad para continuar fortaleciendo el trabajo de la escuela y su compromiso con la democratización del acceso a la educación musical en Pérez Zeledón y comunidades cercanas.
Bienestar familiar
Villalobos recibió el premio con agradecimiento, tras más de una década de trabajo extensionista en el proyecto Orientando Familias. Esta iniciativa articula esfuerzos con instituciones públicas, organizaciones no gubernamentales (ONG) y organizaciones comunitarias para formar personas facilitadoras capaces de desarrollar procesos de acompañamiento con familias de distintas configuraciones. El trabajo conjunto con actores locales permite llevar estos procesos a diversas comunidades y responder a sus necesidades.
Trayectoria en equipo
Vargas, resaltó que este galardón trasciende el logro individual, pues representa también a la unidad académica en la que ha desarrollado su trayectoria, a la que considera su «escuela de aprendizaje». En ese espacio conoció la mística de la extensión universitaria y aprendió de académicos con décadas de experiencia. Las visitas a los territorios y el trabajo compartido con sus colegas fueron fundamentales en su formación y le permitieron construir su propio camino como extensionista.
Las experiencias de Mesén, Villalobos y Vargas reflejan distintas formas de llevar el conocimiento universitario más allá de las aulas, generar oportunidades y fortalecer los vínculos entre la academia y la sociedad, en concordancia con el compromiso transformador de la UNA.