Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

Criterios


El difícil acceso a la vivienda frente al auge del turismo y la gentrificación

Alondra Sofía Vindas Alpízar, estudiante Escuela de Relaciones Internacionales UNA

Durante los últimos años Costa Rica se ha convertido en un atractivo destino turístico gracias a sus hermosos paisajes y biodiversidad, y aunque a simple vista esto parece bueno, hay que ver más allá y pensar en las personas que históricamente han habitado aquí. El turismo y la gentrificación en Costa Rica han ido en aumento y, como consecuencia, el costo de vida también ha incrementado al punto de convertir el acceso a la vivienda en una de las principales preocupaciones de muchas familias locales.

Lugares como Tamarindo, Santa Teresa y Monteverde reciben, año tras año, muchos turistas e inversionistas extranjeros, y si bien esta actividad tiene efectos positivos para el comercio local, con la gentrificación sucede lo contrario para quienes viven en estas zonas, pues deben afrontar aumentos en los precios de alquiler y de compra de vivienda y la consecuente dificultad para solventar esta necesidad básica.

El aumento en la demanda de alquileres y de propiedades por el turista extranjero han generado cambios importantes en la dinámica económica de estas comunidades y evidencia que el crecimiento económico de los destinos turísticos no siempre se traduce en beneficios para las comunidades locales. 

Según el Programa Estado de la Nación (2007), aunque el turismo ha impulsado el desarrollo de la zona, los beneficios para sus habitantes han sido mínimos debido, en gran parte, al predominio de la inversión extranjera, lo cual confirma que este crecimiento no garantiza una mejora equitativa para la población local.

Para comprender la gentrificación, es necesario hacerse la pregunta: ¿quiénes son realmente los beneficiados por este desarrollo? No se trata de limitarnos a observar los ingresos económicos que da el turismo; debemos ampliar nuestra mirada y cuestionar si estos beneficios llegan de la misma manera a todos los habitantes, pues mientras una parte obtiene ganancias significativas, la otra enfrenta mayores dificultades para acceder a una vivienda digna, y en algunos casos para continuar viviendo en el lugar donde nacieron y crecieron.

Y aquí surge otra pregunta más importante: ¿a qué le vamos a dar prioridad: a un modelo de desarrollo que favorece la inversión extranjera y los ingresos de unos pocos o al bienestar de las comunidades costarricenses que necesitan oportunidades para acceder a una vivienda digna en sus territorios?

El problema no es el turismo en sí mismo, sino priorizar el crecimiento económico sobre las necesidades de las comunidades locales. Es preocupante que sea más fácil construir proyectos dirigidos a extranjeros que garantizar opciones de vivienda accesibles a los nacionales. Es ahí donde se debe encontrar un equilibrio porque el éxito de una Costa Rica turística también se debe a quienes han construido identidad y cultura en esos lugares.