Costa Rica enfrenta un deterioro de sus condiciones sociales marcado por el aumento de la violencia, las brechas de desigualdad y cambios demográficos acelerados que afectan a las familias del país, alertaron expertos de la Universidad Nacional (UNA) durante un foro, el 21 de mayo por el Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina).
Los especialistas Luis Diego Conejo Bolaños, investigador y académico del Ineina y Mariano Rosabal Coto, profesor jubilado de la Universidad de Costa Rica y especialista en psicología del desarrollo, mencionaron que la reducción de la natalidad, el incremento de hogares unipersonales, las dificultades económicas y la presión sobre las labores de cuido configuran un escenario que amenaza la cohesión social y plantea nuevos retos para las políticas públicas.
Conejo Bolaños afirmó que nuestro país experimenta transformaciones profundas que impactan la estructura familiar, el sistema económico y las dinámicas comunitarias. “La combinación entre violencia, desigualdad y debilitamiento de la inversión pública genera condiciones que afectan directamente la calidad de vida de las familias costarricenses”, indicó.
Entre los principales hallazgos expuestos destaca la caída sostenida de la fecundidad. Según los datos, Costa Rica registra hoy una tasa de 1,12 hijos por mujer, cifra inferior al nivel de reemplazo poblacional estimado en 2,1.
De acuerdo con los expositores, esta reducción tendrá efectos en el mercado laboral, el sistema de pensiones, los servicios de salud y las necesidades de cuido de la población adulta mayor en las próximas décadas.
El análisis también evidenció cambios en la composición de los hogares costarricenses. Actualmente existen cerca de 288.000 viviendas habitadas por una sola persona, equivalentes al 18,1% del total nacional.
A lo anterior se suma el comportamiento de otros indicadores sociales. Los expertos reportaron una disminución del 35% en la maternidad adolescente durante la última década, aunque advirtieron un aumento del 18% en la mortalidad materna entre 2022 y 2024. “Costa Rica enfrenta transformaciones demográficas profundas que modifican las dinámicas familiares y exigen respuestas desde el Estado y la sociedad”, agregó el investigador del Ineina.
Además de las cifras demográficas y económicas, la actividad incluyó una reflexión, por parte de Rojas Campos, sobre el impacto que estos cambios generan en las redes de apoyo familiar, la convivencia comunitaria y las condiciones de vulnerabilidad social. “Estamos frente a cambios sociales que obligan a replantear la forma en que el país atiende las necesidades de las familias y las comunidades. El debilitamiento de las redes de apoyo y el aumento de las desigualdades generan mayores condiciones de vulnerabilidad”, dijo.
La discusión académica también abordó las brechas de género vinculadas con el trabajo doméstico y las tareas de cuido. Estudios sobre uso del tiempo muestran que las mujeres dedican, en promedio, 71 horas semanales a labores no remuneradas dentro del hogar, mientras los hombres participan menos en esas responsabilidades. Esta distribución desigual, agregaron los investigadores, limita las oportunidades laborales y económicas de las mujeres y profundiza las condiciones de inequidad.
Además, el foro incluyó un análisis sobre el impacto de la violencia en las comunidades y en la convivencia social. Los participantes advirtieron que el incremento de homicidios y conflictos sociales aumenta los niveles de vulnerabilidad y afecta especialmente a las poblaciones con menos acceso a oportunidades.
“La violencia y la exclusión social no pueden analizarse de manera aislada. Ambos fenómenos tienen consecuencias directas sobre el bienestar colectivo y el desarrollo del país”, expresó Conejo.