Desde siempre, la Universidad Nacional (UNA) se debe a sus territorios, por medio de la docencia, la investigación y la extensión. Esta tarea debe profundizarse en virtual de los retos económicos y sociales que vive el país y ante los desafíos que enfrenta la educación y la democracia en la Costa Rica contemporánea.
En este este contexto la Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo, una plataforma multisectorial que agrupa a más de 150 organizaciones sociales y productivas en todo el país, inició una serie de talleres con participación de autoridades universitarias.
El primer encuentro tuvo lugar en el Centro de Emprendimiento, en el Campus Benjamín Núñez el pasado 30 de abril. La segunda fecha está programada para el 22 de junio próximo.
El propósito, según lo expuso Allison Quintanilla, secretaria técnica de la Mesa, es “generar un espacio de intercambio, reflexión y construcción conjunta entre la UNA y la Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo, mediante el análisis del reciente resultado electoral, para identificar coincidencias programáticas y posibilidades de intercooperación de trabajo conjunto para el 2026 en materia de educación política y desarrollo democrático”.
La primera parte del taller se dedicó a un repaso del resultado electoral de este año. Jeff Chajil, investigador de la Mesa, manifestó que las pasadas votaciones no se trataron de una contienda entre candidatos presidenciales, sino de una decisión a favor o en contra del continuismo.
Es ahí y a partir de la valoración del peso que tuvieron las zonas rurales y costeras en el triunfo del Partido Pueblo Soberano (PPSO), que la atención sobre las necesidades y demandas de las regiones periféricas debe tener un mayor peso. Para Chajil, ya no se trata solo de una periferia económica, sino psicosocial.
Para ejercer una oposición a las intenciones populistas que han prevalecido en la discusión política, es fundamental establecer “proyectos alternativos” de desarrollo, y es en ese punto, desde donde la Mesa ve a las universidades públicas como actores claves de influencia social y económica.

Responsabilidades
“En tiempos marcados por la fragmentación, la polarización y la desconfianza, a las universidades nos interpela una responsabilidad que no debemos eludir”, manifestó la rectora adjunta de la UNA, Alejandra Gamboa. “Debemos pensar a la universidad como refugio seguro y de esperanza, para seguirnos encontrando allí donde exista una amenaza”, señaló.
Durante este primer taller asistieron miembros del Consejo Universitario de la UNA, del Consejo de Rectoría, así como autoridades de unidades académicas, centros y sedes.
Álvaro Madrigal, miembro del Consejo Universitario, considera que se debe proponer una alianza nacional que reconstruya un pacto social que, estima, se ha perdido. En esa misma línea, el vicerrector de Vida Estudiantil, Jorge Salas, agregó que desde la pandemia existe un cambio social donde se ha etiquetado a las universidades como institucionales alejadas de la gente. Desde su perspectiva, se deben “tocar los hilos de las emociones en la personas y volver a los territorios”.
El presidente del Consejo Universitario, Braulio Sánchez, es partidario del diálogo que se debe fortalecer en las regiones, mientras que Olman Segura, representante académico ante el CU, considera que “se deben escoger las luchas”, al tiempo que propone una mayor influencia en la Asamblea Legislativa, donde se van tomar las grandes decisiones nacionales.
Para Marco Víquez, presidente de la Federación de Estudiantes (Feuna), iniciativas como estas abren el camino para sumar aliados que tengan capacidad de movilización social, que permitan salir en defensa “no solo de la universidad, sino también de la educación pública en su conjunto y del Estado social de derecho”.
Posterior a la etapa de deliberaciones sobre los caminos que deben tomarse, y bajo la coordinación de la Mesa, se conformaron cuatro equipos de trabajo, los cuales identificaron dónde tiene presencia la UNA y las demás las universidades públicas. Además, establecieron planes y proyectos que se trabajan de manera conjunta con otras universidades y la vinculación que tiene la Universidad Nacional en los territorios con otros grupos y organizaciones de la sociedad civil.
Los representantes de la Mesa Nacional de Diálogo Social y Productivo recogieron las propuestas planteadas como insumo y punto de partida del segundo taller que se realizará el próximo mes.
