Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

“Extrema derecha sabe cómo hacer una museología fascista”

Existe conmoción entre los sectores culturales de Colombia. El presidente Abelardo de la Espriella ordenó retirar al menos 30 cuadros, objetos y fotografías del segundo piso del Museo Nacional de Bogotá. 

Y no se trata de objetos cualquiera: son representaciones artísticas que hablan del feminismo, de la lucha por los derechos de la población LGTBIQ, de víctimas de la violencia política y de los acuerdos de paz. Donde había arte, hoy quedan paredes vacías. “Es un museo de la censura”, denunció el concejal de Bogotá, José Cuesta, en declaraciones al medio colombiano El Tiempo. 

Hablar de museos hoy día es colocar sobre la palestra la libertad, la democracia y el humanismo. Sobre estos temas de mucha actualidad transitó el II Simposio Bienal de Museos y Gestión Sociocultural, que se llevó a cabo del 12 al 17 de octubre en la Universidad Nacional (UNA).

Antonio Rodríguez, presidente del International Council of Museums (ICOM), explicó que el simposio se desarrolló bajo cuatro ejes temáticos: 1) compromiso social universitario y modelos de gestión sociocultural, 2) patrimonio, comunidad, territorio y defensa del medio ambiente, 3) cultura de paz, derechos humanos y comunicación, y 4) pedagogías críticas, investigación y lenguajes artísticos.

Para los expositores de la conferencia inaugural del simposio, bajo el título Presente y futuro de una museología comprometida, todos estos elementos están en disputa. 

Mario Chagas, director de la Escuela de Museología de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro, en Brasil, indicó que no puede existir compromiso pleno de los museos con la sociedad si no se tiene una visión y un objetivo común.

“No basta con hablar de museología con compromiso… ¡hay que decir cuál es el compromiso!... la extrema derecha sabe cómo hacer museología fascista, contra la vida. La memoria puede ser utilizada para la esclavitud, pero también a favor de la verdad libertadora”, manifestó Chagas.

Germán Paley, investigador y docente, fungió como moderador de la mesa redonda de la conferencia inaugural. Desde su punto de vista, “ser museo y no ser social es una total contradicción”.

Por ello, para Karen Worcman, directora del Museu da Pessoa en Brasil, una iniciativa que fundó en 1991 y que busca valorar la memoria singular de cada persona, el gran reto del compromiso está en pensar en los museos más allá de una casa con objetos.

“Los archivos pueden estar en una caja de memorias. Pero nos damos cuenta que no hace falta la caja, pero sí las memorias. Y eso es lo que consideramos precioso: cada persona es un museo en sí misma, es un patrimonio”, reflexionó la historiadora.

Worcman alertó que América Latina se está hundiendo en el autoritarismo y la fragmentación, y que en esa tendencia la memoria se está convirtiendo en un territorio en disputa, algunas veces para ocultarla o desaparecerla.

Por su parte, Renato Fonseca, historiador y geógrafo, agregó que se debe avanzar hacia una visión de los museos más allá de las fronteras territoriales. Consideró que los países de la región comparten vínculos, afectos, tradiciones, festividades y hasta prácticas gastronómicas, que generan ligámenes entre las personas, más allá de su procedencia. “Las fronteras son más imaginarias que físicas. El territorio es solo materialidad”, expresó.

Finalmente, Santiago Buitrón, educador y gestor cultural, el verdadero compromiso de los muesos debe estar en la búsqueda de la paz. Para ello, es fundamental considerar las pedagogías, los conocimientos, reconocer los avances de las tecnologías y cómo las “soberanías del relato” se van reconfigurando con la aparición de la inteligencia artificial (IA).

Entre desafíos y amenazas

Hoy día, los museos deben ser espacios de gestión que vean de reojo el avance tecnológico.

Rafael Ledezma, director de la Escuela de Historia de la UNA, que alberga al Museo de Cultura Popular, organizador local del simposio, los museos contemporáneos desempeñan funciones que trascienden la recopilación, clasificación y exhibición de bienes culturales. Son espacios que deben gestionar la conservación del patrimonio en una época de transformaciones. 

“La digitalización de archivos y colecciones, los museos virtuales, la realidad aumentada y el desarrollo de la IA están modificando las posibilidades de investigación, documentación y difusión patrimonial”, indicó Ledezma.

Pero no solo se trata de un tema tecnológico. Luis Diego Soto, director de la Escuela de Sociología de la UNA, indicó que existe un contexto social, económico y político que busca desfinanciar la cultura. Costa Rica se ha sumado en las últimas semanas a la discusión pública del desmejoramiento del presupuesto en la cultura. “Además de la preocupación que tenemos por un desfinanciamiento más directo en contra de las universidades y de la educación en sí”·, manifestó.

Las discusiones durante la semana del simposio discurrieron entre conferencias relacionadas con espacios museográficos y su gestión en países de América Latina y en acontecimientos históricos donde la preservación de la memoria ha permitido la comprensión de los hechos, las relaciones y las construcciones sociales. Para esta segunda edición del simposio, se visitó también el Campus Liberia de la UNA, así como el Museo Sabanero y el Museo Religioso de la Ermita de Nuestro Señor de la Agonía, en este cantón guanacasteco.

“Desde la extensión, la educación, el arte y el diálogo de saberes es posible cuestionar los discursos hegemónicos que históricamente han legitimado determinadas formas de comprender el mundo y silenciar voces y saberes”, afirmó Édgar Esquivel, académico de la Vicerrectoría de Extensión. Algo parecido a lo que se vive en Bogotá, donde las expresiones culturales están dejando espacios vacíos bajo la nueva presidencia del país suramericano.

La conferencia completa del simposio puede verla en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=lOP4QQuyFsQ