Tres experiencias de la Universidad Nacional (UNA), vinculadas con el Centro de Investigación y Docencia en Educación (Cide), representan el 20% de las 15 buenas prácticas educativas identificadas por el estudio Innovación y calidad educativa: buenas prácticas en el sistema educativo de Costa Rica, elaborado para el Décimo Informe Estado de la Educación 2025.
Las iniciativas corresponden a la Finca Tierra Prometida, vinculada con Educación Rural; la minipráctica profesional de inglés con personas adultas mayores en condiciones de vulnerabilidad, de la carrera de Enseñanza del Inglés para III y IV Ciclos; y el proyecto de Glocalización del espacio etnopedagógico de docentes mediante etnomatemáticas regionales, desarrollado por la Escuela de Matemática y la División de Educología del CIDE.
Las tres experiencias continúan activas en 2026 y destacan por su trayectoria. Al momento de recopilarse la información, la Finca Tierra Prometida acumulaba 17 años de ejecución, la minipráctica profesional de inglés 10 años y la iniciativa de etnomatemáticas siete años.
El equipo investigador clasificó las tres como buenas prácticas en proceso de consolidación y las valoró mediante seis criterios: relevancia, innovación, replicabilidad y escalabilidad, simplicidad, sostenibilidad y efectividad. Las tres obtuvieron una valoración alta en relevancia y sostenibilidad.
Experiencias con resultados en distintos contextos
La Finca Tierra Prometida utiliza el entorno agrícola y pecuario como espacio de aprendizaje y vincula los contenidos del currículo nacional con actividades prácticas. El trabajo incluye cultivos, matemáticas aplicadas a la agricultura, aprovechamiento sostenible de recursos e investigación de campo.
El estudio reporta mejoras en disciplina, colaboración, autoestima, participación, motivación y comprensión de conceptos. Asimismo, identifica aportes en habilidades emocionales, alfabetización lectora, matemáticas, capacidades científicas e investigación.
La experiencia también favoreció un mayor involucramiento de madres y padres de familia y, según los resultados reportados, contribuyó a reducir la deserción escolar en relación con un aumento de la motivación estudiantil.
Por su parte, la minipráctica profesional de inglés incorpora a personas adultas mayores en condiciones de vulnerabilidad como parte de la formación de futuros docentes. El proceso ofrece al estudiantado la posibilidad de aplicar sus conocimientos en situaciones educativas reales y fortalecer competencias pedagógicas, profesionales y personales.
La experiencia comprende cursos de tres horas semanales durante ocho semanas, con un enfoque comunicativo y orientado a la acción, además de evaluación auténtica y formativa. Sus fundamentos incluyen la andragogía, la mediación pedagógica, la pedagogía crítica, la reflexión y la investigación.
Entre los resultados señalados figuran mayor confianza del estudiantado como futuro profesorado, aprendizaje en servicio, compromiso profesional y satisfacción de la población atendida. Asimismo, el contacto con personas adultas mayores favoreció la sensibilización del futuro profesorado y la revisión de estereotipos asociados con esta población.
La tercera iniciativa, Glocalización del espacio etnopedagógico de docentes mediante etnomatemáticas regionales, vincula el conocimiento matemático con las particularidades culturales de distintas regiones del país.
La propuesta contempla trabajo territorial, adaptación al contexto sociocultural, selección y edición de recursos derivados de investigaciones etnomatemáticas y validación de materiales educativos contextualizados.
Uno de sus principales productos son las propuestas didácticas elaboradas por docentes a partir de signos culturales de sus propias regiones. Estas se editaron y compilaron en unidades didácticas que regresan a las comunidades como recursos para la enseñanza.
El estudio destaca que esta iniciativa fortalece la formación docente en contextos diversos, la interculturalidad y la contextualización de las necesidades educativas regionales, además de generar posibilidades de transferencia hacia otros contextos y temáticas.
Innovación que permanece
Las tres experiencias forman parte del quehacer académico que el Cide mantiene en 2026, en articulación con otras unidades de la UNA. Su continuidad permite vincular la formación universitaria con escenarios educativos concretos y con las características de las comunidades donde se desarrollan.
El estudio del Estado de la Educación documenta así experiencias que combinan formación docente, investigación, territorio y atención a poblaciones diversas, con propuestas que mantienen su ejecución durante varios años.