La enfermedad, transmitida por murciélagos hematófagos, representa un riesgo para el sector pecuario y las personas. (Foto del bovino fue creada con IA y con fines ilustrativos).
Viernes Científico
Elaborado por: Johnny Núñez Zúñiga./Periodista-O.C-UNA
El brote de rabia bovina paralítica detectado recientemente en la región sur del país volvió a poner en evidencia el riesgo de transmisión del virus por murciélagos hematófagos. Tal situación refuerza la necesidad de vacunar a los animales de producción y mascotas, medida que resulta clave para evitar la propagación de esta enfermedad, la cual también podría afectar a las personas. Así lo expresó Gaby Dolz, coordinadora del Laboratorio de Zoonosis y Entomología de la Escuela de Medicina Veterinaria (EMV) de la Universidad Nacional (UNA). .
Según explicó Dolz, la rabia detectada en el ganado es transmitida por murciélagos hematófagos o vampiros (Desmodus rotundus), animales que se alimentan de sangre y pueden morder de forma repetida al mismo bovino durante noches consecutivas. “Si el animal no está inmunizado, el virus ingresa al organismo y provoca una enfermedad mortal”, indicó la experta.
Ante este escenario, los especialistas insisten en que la vacunación preventiva del ganado y las mascotas en zonas de riesgo es la medida más efectiva para evitar pérdidas económicas, muertes y cortar la cadena de transmisión. "Un animal vacunado está protegido, aunque sea mordido por un murciélago infectado. La inmunización evita que se desarrolle la enfermedad y reduce el riesgo de transmisión a otros animales, incluso a personas", dijo Dolz.
Sobre el manejo de la enfermedad en el pasado, la investigadora de la UNA comentó que, dos o tres décadas atrás, el control de la rabia bovina se enfocaba en localizar las colonias de murciélagos infectados y reducir su población. Entre las estrategias figuraban los llamados animales centinela y la aplicación de una pasta (vaselina) con anticoagulante sobre las heridas provocadas por las mordeduras, sustancia que luego los murciélagos ingerían durante el acicalamiento.
En la actualidad, -aseveró Dolz-se prioriza en la vacunación masiva del ganado y de todos los animales domésticos ubicados en áreas afectadas o regiones endémicas, complementada con la vigilancia epidemiológica y el monitoreo de nuevos casos. Además, se vacunan a las personas que tuvieron contacto con animales rabiosos.
Mascotas y personas
Aunque los murciélagos vampiros son el principal reservorio de la rabia que afecta al ganado en América Latina, otras especies de quirópteros pueden infectarse cuando comparten refugios con animales portadores del virus. En ese sentido, Dolz recomienda evitar cualquier contacto directo con murciélagos, vivos o muertos y acudir de inmediato al centro de salud más cercano, ante una mordedura o exposición de riesgo, ya que el tratamiento preventivo es efectivo cuando se aplica antes de que el virus alcance el sistema nervioso.
El llamado de la especialista de la UNA, incluye mantener al día la vacunación anual de perros y gatos. En el caso de los felinos, el riesgo es mayor porque suelen cazar murciélagos que ingresan a las viviendas o permanecen en sus alrededores. Si un gato contrae la rabia y no está vacunado, puede transmitir el virus mediante mordeduras o arañazos.
La prevención es la mejor herramienta para proteger la producción pecuaria y la salud pública.
Cabe destacar que perros y gatos desarrollan rabia furiosa, por lo que muestran agresividad y en caso morder transmiten el virus en la saliva.
Paralítica o muda
Dolz manifestó que, a diferencia de la rabia en perros, caracterizada por agresividad y excitación, en los bovinos predomina la forma paralítica o muda, una presentación descrita en Latinoamérica cuando la infección es transmitida por murciélagos hematófagos.
Agregó que los primeros signos incluyen debilidad en las extremidades posteriores y dificultad para caminar o mantenerse en pie. Conforme avanza la enfermedad, aparecen parálisis de la cola, la mandíbula y los músculos de la deglución, acompañadas de salivación excesiva, dificultad para tragar, postración y, por último, la muerte.
La investigadora de la UNA, aclaró que la rabia paralítica bovina, no se trata de una variante distinta del virus, sino de la forma clínica que con mayor frecuencia desarrolla el ganado infectado por murciélagos vampiro.
Frente al brote registrado en Golfito, Dolz insistió en el hecho de reforzar la vacunación del ganado en zonas endémicas, mantener inmunizados a perros y gatos, así como reportar de inmediato cualquier animal con signos neurológicos compatibles con rabia.