*Dr. Roberto Jiménez Gómez
Las infraestructuras de transporte y los servicios de logística son vitales para lograr la conectividad con el territorio y, en el caso de las cadenas logísticas agrícolas o de recursos naturales extractivos, poseen una importancia fundamental en la competitividad de esos productos. Un país como Costa Rica debe tratar de cerrar las brechas estructurales territoriales y para ello es básico tener conectividad física mediante sistemas de transporte de alta calidad (CEPAL, 2019).
La dotación y calidad de la infraestructura disponible determina, en buena medida, los patrones de producción y consumo de una economía. La escogencia del tipo de infraestructura y la forma en que se diseñan, regulan y operan los servicios que se prestan sobre ella, determinan el precio, los tiempos y la calidad de los productos disponibles.
La competitividad debe basarse en la mejora de la infraestructura física y tecnológica, y en desarrollar la rectoría para la competencia de los servicios logísticos (incluido el transporte, puertos, aeropuertos). Esto logrará mayor competitividad al reducir los costos, facilitará las transacciones de bienes y servicios de exportación, y proveerá mayor disponibilidad, menores precios de los bienes de consumo interno y movilidad más sostenible de las personas.
Los datos de la Dirección Sectorial de Energía del Ministerio de Ambiente y Energía (Minae) sobre el consumo de energía del sector transporte, por terajulios, representan el 53% del consumo total, seguido por el sector industrial con un 22.84%.
Se aprecia, de esta manera, un aumento en la participación del sector transporte en el consumo energético, al pasar del 45.93%, en 2010, al 53.07%, en 2018 (SINAMECC, 2024). De forma directa con estos datos, las emisiones de gases efecto invernadero (GEI) han crecido.
Diversos organismos internacionales han planteado una serie de análisis y recomendaciones tendientes a mejorar los sistemas de transporte internacional, como es el caso de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Dentro de las recomendaciones más comunes están:
1. Generar suficientes escenarios y acciones de política para lograr las metas del Acuerdo de París al 2050 en la reducción (GEI) en el sector transporte.
2. Integrar la industria de la red 4.0 a todos los procesos de transporte y logística.
3. Desarrollar soluciones multimodal a los sistemas de transporte, tema que el país no ha podido implementar con éxito.
4. Avanzar en las soluciones de trenes eléctricos, en especial el de carga, que son rentables y reducen tiempos, costo y emisiones, sin dejar de lado las mejoras en transporte urbano sostenible en las ciudades.
5. Promover inversiones sostenibles como forma de integrar las cadenas de suministro de forma rápida, eficiente y segura para el desarrollo. Este aspecto es vital para la competitividad del país, en especial en las regiones fuera de la gran área metropolitana (GAM).
6. Implementar sistemas de transporte colectivo y uso de la tecnología 4.0 (cobro electrónico) para lograr que a las personas se les pueda facilitar la movilidad al trabajo, estimar el volumen de pasajeros para determinar tarifas y promover el desarrollo de actividades recreativas que propicien el bienestar y el desarrollo sostenible
Los sistemas de transporte y logística son esenciales para asegurar cadenas de suministro eficientes, seguras y efectivas, en especial para países como Costa Rica, altamente integrados a la economía mundial. La movilidad urbana eficiente es necesaria para mejorar el bienestar de las personas y facilitar el traslado hacia los centros de trabajo y de servicios en general, una tarea pendiente para el país. Las brechas territoriales en el desarrollo y bienestar solo se pueden cerrar con integración, con infraestructura física y de infocomunicaciones.
El desarrollo costarricense está determinado por la posibilidad de integrar el territorio nacional con el propósito de cerrar brechas territoriales y propiciar mayores oportunidades para toda la población. Es necesario desarrollar capacidad técnica, normativa y gobernanza que mejoren la calidad del sector transporte, puertos y aeropuertos, la transición energética y el desarrollo de Costa Rica.
*El autor es académico de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional (UNA).