Instrumento orienta a equipos universitarios en el diseño, ejecución y evaluación de iniciativas de extensión dirigidas a población menor de edad.
La Universidad Nacional (UNA) presentó la Guía de pautas teóricas y metodológicas para el trabajo con niñas, niños y adolescentes en iniciativas de extensión universitaria, un instrumento que establece criterios para fortalecer la calidad y pertinencia de las iniciativas dirigidas a esta población. Una revisión que realizó el Sistema de Información Académica de la UNA identificó 105 programas, proyectos y actividades académicas dirigidos a personas menores de edad durante 2024.
Las iniciativas abarcan distintas áreas del conocimiento y tienen presencia principalmente en Heredia, San José, Puntarenas, Guanacaste y Alajuela, además de proyectos en Limón y Cartago. Entre los principales temas se encuentran educación, ciencias, deporte, ambiente, idiomas y música.
Yolanda Pérez Carrillo, vicerrectora de Extensión de la UNA, recordó que
“la participación de las personas menores de edad debe ser significativa, no simbólica; protectora, no instrumental; transformadora, no asistencialista”.
La guía orienta al personal académico y estudiantil en la incorporación efectiva, coherente y transversal de la Política Institucional de Niñez y Adolescencia de la UNA en el diseño, ejecución y evaluación de las actividades de extensión universitaria.
El documento combina fundamentos teóricos con herramientas metodológicas y plantea como enfoques prioritarios los derechos humanos, el desarrollo humano integral y la cultura de paz. Asimismo, incorpora perspectivas centradas en la persona menor de edad, equidad e inclusión y género, entre otras.
La propuesta distingue entre primera infancia, infancia intermedia y adolescencia, con el propósito de adaptar las estrategias a las características cognitivas, emocionales, físicas y sociales de cada etapa.
También establece criterios para las distintas fases de los proyectos: identificación de necesidades, diseño de estrategias, planificación, implementación, monitoreo, evaluación y rendición de cuentas. Para valorar la calidad de las iniciativas propone criterios de pertinencia, relevancia, viabilidad e impacto, además de indicadores SMART, que deben ser específicos, medibles, alcanzables, relevantes y definidos en el tiempo.
Por su parte, Pablo Chaverri Chaves, académico del Instituto de Estudios Interdisciplinarios de la Niñez y la Adolescencia (Ineina), explicó que la revisión de las iniciativas permitió identificar oportunidades para incorporar el componente de niñez y adolescencia en proyectos que no tienen a esta población como destinataria principal.
Como parte de los ejemplos analizados, el docente destacó el trabajo del Observatorio de Tsunamis de la UNA (Sinamot), que identificó la necesidad de incorporar centros educativos cercanos a la costa en estrategias de preparación y evacuación ante posibles tsunamis.
La guía también propone metodologías activas como aprendizaje basado en proyectos, retos y problemas, gamificación, estaciones de aprendizaje, aprendizaje cooperativo y microlearning, además del uso de tecnologías de información y comunicación.
Experiencias que generan conocimiento
La presentación de la guía incluyó experiencias de investigación y extensión desarrolladas por la UNA y otras universidades públicas en materia de niñez y adolescencia.
Ana Argueda Ramírez, académica e investigadora del Ineina, presentó el proyecto Redescubriendo a la persona en la adolescente madre, una iniciativa interinstitucional que se desarrolla desde 2015 e integra extensión, investigación, interdisciplinariedad y producción de conocimiento.
La experiencia parte de reconocer que la maternidad adolescente no elimina la adolescencia, los derechos, ni los proyectos de vida de una persona. Su metodología evolucionó de talleres participativos hacia círculos de diálogo y reflexión, a partir de los aprendizajes obtenidos con las propias adolescentes.
El modelo se concentra en tres procesos: repensarse, reinventarse y reposicionarse, con énfasis en derechos, identidad, autoestima, emociones, relaciones, autonomía y proyectos de vida.
Entre los principales hallazgos, Arguedas Ramírez señaló que el embarazo adolescente no puede explicarse únicamente por la falta de información. La experiencia identificó factores como vulnerabilidades afectivas, relaciones violentas naturalizadas, desigualdades sociales, soledad, aislamiento y necesidad de pertenencia. “Redescubrir a la persona significa reconocer que la maternidad adolescente no define todo lo que una joven es, ni todo lo que una joven puede llegar a ser”, dijo.
Además, Marcela Sanabria Hernández presentó los resultados de la investigación Niñeces y adolescencias en condición de vulnerabilidad en Costa Rica pospandemia, desarrollada desde el Observatorio Temático Interuniversitario de los Derechos de la Niñez y la Adolescencia (OBINA).
El estudio analizó acciones de política pública del periodo 2020-2024, con énfasis en primera infancia y cuatro dimensiones: población indígena, género y diversidad sexual, población infantil migrante y trabajo infantil.
La investigación identificó limitaciones en la disponibilidad de información, vacíos normativos y escasa visibilización de algunas poblaciones en las políticas públicas. Entre los hallazgos se señalaron dificultades de acceso a servicios de salud, pobreza, exclusión social y falta de información actualizada en algunas de las poblaciones estudiadas.
La presentación de la guía se realizó en el marco de la declaratoria del Consejo Nacional de Rectores (Conare) de 2026 como año de las Universidades Públicas por la Niñez y la Adolescencia, que reafirma el compromiso del sistema universitario estatal con esta población.
La versión virtual de la guía estará disponible en el sitio web del Ineina.