La tercera cohorte del Bachillerato en Ciencias de la Educación con énfasis en Lengua y Cultura Cabécar culminó su formación mediante un proyecto conjunto de la UCR, la UNA y la UNED.
Horas de caminata, madrugadas de estudio, tiempo lejos de sus familias y sacrificios personales forman parte del recorrido que llevó a 25 personas del pueblo cabécar a recibir su título universitario. El 31 de octubre, la tercera cohorte del Bachillerato en Ciencias de la Educación con énfasis en Lengua y Cultura Cabécar celebró la culminación de una etapa que, para sus graduados, representa también una oportunidad para fortalecer la educación y la identidad de sus comunidades.
La formación, que imparten de manera conjunta la Universidad de Costa Rica (UCR), la Universidad Nacional (UNA) y la Universidad Estatal a Distancia (UNED), busca preparar docentes que contribuyan a la enseñanza de la lengua y la cultura cabécar en sus propios territorios.
Para Elizabeth Obando Mora, quien obtuvo su título con honores, llegar a este momento significó superar circunstancias personales difíciles y continuar a pesar de la tristeza y los obstáculos que encontró durante el camino. “Estoy muy feliz. Fue mucho camino, mucho sacrificio, pero llegué aquí. Aunque durante mi recorrido también tuve tristeza y sufrí, me levanté y seguí adelante”, expresó.
Su meta ahora es trabajar en el territorio y compartir con las nuevas generaciones los conocimientos adquiridos durante su formación universitaria. Aunque todavía no cuenta con un empleo, espera encontrar una oportunidad en alguna escuela de su comunidad “Me gustaría conseguir trabajo aquí mismo, en el territorio, enseñar todo lo que aprendí en la universidad y compartir lo que investigué sobre nuestra cultura. Quiero aprovechar esos conocimientos para la comunidad”, afirmó.
La estudiante también destacó el papel de las universidades públicas en la apertura de oportunidades educativas para las personas de los territorios indígenas. Para ella, este proyecto representó un camino para continuar sus estudios y alcanzar una meta que hoy comparte con su familia y su comunidad.
Por su parte, William José Segura Brenes, otra de las personas graduadas, describió la graduación como el resultado de una experiencia marcada por desafíos y renuncias personales. Durante los años de formación tuvo que caminar horas, madrugar y permanecer lejos de su familia por determinados periodos. “Fueron muchos desafíos. Después de haber estudiado, haber hecho muchas tareas, haber caminado horas, madrugado y dejado a la familia por cierto tiempo, sé que valió la pena. En lo personal y en lo profesional me siento orgulloso de haber obtenido este título”, manifestó.
Segura Brenes, quien se graduó con honores, cuenta con alrededor de diez años de experiencia en el campo educativo y considera que su formación universitaria le permitirá fortalecer su labor como docente y defensor de la cultura cabécar. “Quiero ser un defensor más de nuestra cultura, para que se mantengan tanto el idioma como la cultura y las costumbres”, señaló.
Educación que fortalece la identidad
La tercera cohorte suma 25 personas graduadas. Con este grupo, el proyecto alcanza un total de 54 profesionales formados: tres en la primera cohorte, 16 en la segunda y 25 en la tercera, según detalló el vicerrector de Docencia de la UNA, Jorge Pablo Barth Arroyo.
La iniciativa tiene antecedentes en 2004, cuando surgió la comisión de enlace para reflexionar sobre el papel de las universidades públicas en el territorio indígena de Chirripó. Posteriormente, mediante la articulación de las tres instituciones y el apoyo de CONARE, se concretó la carrera, que reúne recursos y experiencia académica para responder a las necesidades educativas de la población cabécar.
Durante el acto de graduación, las autoridades universitarias destacaron la importancia de reconocer los conocimientos de los pueblos indígenas y promover una educación que dialogue con sus lenguas, tradiciones y formas de comprender el mundo.
El vicerrector de extensión y vinculación territorial de la UNED, Javier Ureña Picado, reconoció el esfuerzo de las personas graduadas, sus familias y las comunidades que acompañaron el proceso. Además, resaltó el valor de invertir en educación y cultura. “La inversión en cultura y en educación es invaluable”, expresó.
Por su parte, el vicerrector de docencia de la UCR, Jairol Núñez Moya, se refirió a la importancia de que las universidades aprendan de las comunidades y reconozcan el valor de sus conocimientos y tradiciones.
La ceremonia se desarrolló en lengua cabécar, en reconocimiento a la identidad de las personas graduadas y sus comunidades. El título que recibieron representa la culminación de su formación académica y una herramienta para contribuir con la enseñanza en sus territorios.
Para Elizabeth y William, el siguiente paso está ligado con ese compromiso: llevar lo aprendido a las aulas, acompañar a la niñez y contribuir a que las nuevas generaciones conozcan y mantengan viva su lengua y su cultura.