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UNA plantea nuevo modelo de educación continua para acompañar a las personas a lo largo de la vida

La propuesta trasciende el esquema tradicional de cursos y técnicos e incorpora microcredenciales, certificación de competencias y rutas formativas flexibles.

La Universidad Nacional (UNA) plantea un nuevo modelo de educación continua que trasciende el esquema tradicional de cursos y técnicos para avanzar hacia un modelo de formación a lo largo de la vida, con alternativas de aprendizaje dirigidas a distintas etapas y necesidades de la población.

La propuesta la presentó el 28 de setiembre el rector de la UNA, Jorge Herrera Murillo; la rectora adjunta, Alejandra Gamboa Jiménez, así como los vicerrectores y directores de diferentes áreas, durante una jornada con la comunidad universitaria  en la que expusieron los avances en diferentes temas estratégicos de la institución.

Durante la presentación, Herrera Murillo, recordó la necesidad de adaptar la oferta institucional a las transformaciones sociales y a las nuevas necesidades de formación que enfrenta la sociedad. “Tenemos una propuesta de nuevo modelo de educación continua que pasa de lo que conocíamos tradicionalmente como cursos y técnicos a un modelo que ahora se acople a la corriente de educación a lo largo de la vida... La Universidad Nacional movería su modelo para ser una universidad que pueda dar un acompañamiento a las personas a lo largo de la vida y no solo para la obtención de un título de grado”, explicó el rector.

El nuevo enfoque amplía la atención más allá de la población universitaria tradicional, de 18 a 25 años, para integrar a otros grupos de la sociedad. Entre las propuestas se encuentra la revitalización de programas preuniversitarios para niñez y adolescencia en áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemática (STEM), danza y música.

Asimismo, contempla iniciativas dirigidas a la población adulta mayor, como la Primera Universidad para el Adulto Mayor, junto con el Centro de Estudios Generales (CEG).

La propuesta se fundamenta en seis principios: pertinencia, calidad, flexibilidad, diálogo de saberes, conocimiento abierto e innovación. La flexibilidad permitirá desarrollar rutas formativas modulares y acumulables.

Entre las modalidades e innovaciones planteadas figuran las microcredenciales, insignias digitales, certificación de competencias y programas específicos.

David Argüello Arce, director de la Oficina de Transferencia del Conocimiento y Vinculación Externa (OTVE) explicó que la propuesta busca transformar la relación entre la universidad y las personas. “En síntesis, es una universidad sin fronteras de tiempo. El ecosistema de una formación a lo largo de la vida transforma la educación superior: la universidad deja de ser un destino temporal para convertirse en un socio permanente del desarrollo humano. Para la persona implica movilidad social, equidad y segundas oportunidades; para el sector productivo, talento ágil, pertinente y certificado”, afirmó Argüello.