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Experto de UNESCO: “que la IA sea inevitable no significa que no se pueda regular”

Hoy, el mundo gira en torno a un debate profundo sobre los beneficios y riesgos de la inteligencia artificial (IA), en medio de amenazas sobre las ciberseguridad y la propia existencia humana. Para Ricardo Martínez, Oficial Nacional de Educación de la Oficina Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), aunque su uso y avance sea inevitable, no es sinónimo de que no pueda y deba regularse.

Sus reflexiones tienen una vinculación directa con los procesos educativos y la manera en que se ven afectados por los avances tecnológicos. Así lo planteó durante la conferencia Retos contemporáneos de la educación superior e inteligencia artificial realizada en la Universidad Nacional (UNA).

La necesidad de regular la IA y otras herramientas tiene distintos razonamientos. Pero uno de ellos, resaltado por Martínez, tiene relación con la pérdida en la capacidad de creatividad en las poblaciones jóvenes, lo que puede incidir a futuro en su desenvolvimiento en el ámbito académico y, posteriormente, en el laboral.

Para ello, aportó una evidencia contundente: la capacidad creativa tiende a reducirse en el lapso de los 10 a los 15 años de edad. El uso indiscriminado de dispositivos electrónicos, con funciones que son capaces de resolver problemas de razonamiento, tiene relación con ello.

“Los casos más frecuentes son el uso de la IA para sustituir la ejecución de tareas simples o resolver proyectos en educación secundaria o superior, que deben ser resueltos por personas, pero ellas ponen a la inteligencia artificial a resolverlo. Entonces, el hecho de que nuestros jóvenes utilicen menos su capacidad cognitiva y dependan más de dispositivos digitales, va a limitar su creatividad”, consideró Martínez.

Se trata de un fenómeno global. Al comparar a jóvenes de 10 y 15 años se refleja una desviación estándar alta en la capacidad creativa de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). En ciudades como Suzhou y Jinan en China, las brechas entre ambos grupos de edades es de 0,5 y 0,4, respectivamente. En Ottawa, Canadá y en Bogotá, Colombia, es de 2,5, mientras que el promedio global está apenas por debajo de 2. 

El impacto en estas brechas en periodos de edad tan cortos, justo cuando esta población debería estar en formación secundaria, refleja la necesidad de aplicar ajustes, por parte de los estados. “Lo que se está haciendo en Europa, de restringir el uso de plataformas a los niños y adolescentes hasta cierta edad, con topes de usos diarios, les permite a los padres de familia y a los sistemas educativos, regular el uso de dispositivos para que los estudiantes no sean dependientes de la IA para realizar sus labores”, destacó el experto.

Martínez enfatizó en la necesidad de vincular estas tendencias con resultados concretos como el de las pruebas PISA, que han demostrado un estancamiento en campos como la lectoescritura y las matemáticas.

Desde el 2023, apuntó, ya se ha visto cómo la IA está superando funciones cognitivas humanas. Eso quiere decir que la comprensión de lectura y la resolución de problemas son tareas que ahora las hacen mejor las máquinas que el cerebro humano.

Estos fenómenos tiene impacto directo cuando el estudiante llega a las aulas universitarias. Por ello, desde su punto de vista y de acuerdo con el informe expuesto, los sistemas educativos superiores deben mejorar en las áreas de vocación, de manera que se despierte en el estudiante la pasión por aprender en lo que se está formando. 

“Los estudios apuntan a que los estudiantes aprenden más cuando respetan y admiran a sus docentes”, señaló Marínez, sobre la necesidad de priorizar la formación de los profesores en un entorno tecnológico en constante cambio.

Otro de los aspectos a los que se debe prestar atención es la brecha entre el acceso y el ingreso a las universidades y las tasas de egreso y graduación. En el 2023 la tasa bruta de matriculación mundial en educación superior era del 43%, mientras que para ese mismo año, la tasa de graduación mundial fue del 27%.

Mientras esto ocurre, la incorporación de la transformación digital y la IA en la educación superior muestras resultados dispares. Mientras un 77% de los países analizados en el informe de UNESCO incluía estos temas en sus planes, un tercio de la población mundial no tenía aún acceso a internet.

Jorge Herrera, rector de la UNA, enfatizó en la importancia de visualizar la adopción tecnológica en la educación superior no como una acción fragmentada. “No hablamos solo de tecnología, plataformas o sistemas. La transformación digital es una transformación de la universidad en sí misma. Implica revisar cómo enseñamos, cómo aprende nuestro estudiantado, cómo investigamos y cómo hacemos gestión, tomamos decisiones y utilizamos los datos para diseñar la oferta académica y acompañar a las personas”, detalló.

Preparar el entorno universitario a este esquema evolutivo es un reto adaptativo hacia las competencias del futuro, que el experto de la UNESCO detalló: desarrollo del pensamiento crítico, trabajo en equipo, habilidades de comunicación, persuasión, creatividad e innovación, liderazgo y planeación, entre otras. 

La necesidad de adaptar planes de estudio hacia la digitalización y las competencias señaladas busca reforzar el camino ante una expectativa de que hasta 300 millones de puestos alrededor del mundo sean automatizados y donde el 63% de las empresas consideran que persisten brechas de competencias que aseguren la transformación empresarial.

Nexo TD

En ese entorno, durante la actividad se mencionó la creación de la Unidad Gestora de Procesos de Transformación Digital de la UNA, conocida como Nexo TD, que entre sus funciones, tiene la de liderar la formulación, actualización y articulación de la visión institucional de transformación digital.

Dicha unidad tiene una temporalidad de abril de 2026 a abril de 2028. Willy Castro, líder de transformación digital de esta unidad detalló que están construyendo una estrategia de transformación digital que involucre la acción sustantiva de la UNA y que abarcan la docencia, la investigación, la extensión y la producción.

Otra de sus funciones es la de promover la vinculación institucional mediantes redes, alianzas y cooperación para fortalecer la transformación digital. Justamente, la presentación de la UNESCO forma parte de esa misión.

“Nosotros como institución estamos dando pasos hacia adelante en estos temas. Los retos son muchos porque, como se ha dicho en esta conferencia, la educación va en un camino y el avance tecnológico y digital va por otro, y es mucho más acelerado. Entonces, estos cambios, que abrazan todas las dimensiones de nuestras vidas, nos está retando a pensarnos y apostar a que la universidad siga siendo ese espacio que crea y genera pensamiento crítico”, manifestó Alejandra Gamboa, rectora adjunta de la UNA. 

La presentación del informe se realizó al Consejo de Rectoría, miembros del Consejo Universitario y del Consejo Académico (Consaca) de la UNA.