David López Bustos aprendió a mover las piezas sobre un tablero cuando tenía 5 años. Desde entonces, el ajedrez se convirtió en una práctica que le exige analizar, controlar las emociones y tomar decisiones bajo presión. A los 21 años, esas habilidades también forman parte de su vida como estudiante de la Universidad Nacional (UNA) y de la preparación con la que afrontará los JUNCOS 2026.
López Bustos es vecino de Desamparados de Alajuela y estudia Inteligencia y Estrategia Global en la UNA. Eligió esta carrera por su interés en el análisis de datos y la estadística, áreas que, al igual que el ajedrez, requieren observar diferentes posibilidades antes de tomar una decisión.
Su trayectoria deportiva también le ha enseñado a comenzar de nuevo. En los Juegos Deportivos Nacionales 2022-2023 no consiguió clasificar a la final. La experiencia, lejos de apartarlo de la competencia, lo llevó a prepararse desde cero para la siguiente edición.
En los Juegos Deportivos Nacionales 2024 logró clasificar y obtuvo medallas de bronce y de plata, las primeras en la categoría de rapid y clásico y la segunda en blitz. Para él, ese resultado representó la respuesta al esfuerzo realizado después de aquella primera experiencia y una muestra de que una derrota no determina lo que puede ocurrir en la siguiente partida.
Una de las partidas que más recuerda ocurrió precisamente en esa competencia, frente a Juan Diego Coto (jugador que representaba en ese momento al comité cantonal de Goicoechea). En el segundo enfrentamiento entre ambos, López llegó a una posición en la que parecía que la derrota era inevitable. Sin embargo, consiguió hacer tablas.
Aquella partida quedó entre las más importantes de su trayectoria porque logró rescatar un resultado cuando todo apuntaba a lo contrario. La experiencia también lo motivó para afrontar las siguientes partidas con mayor confianza.
Antes de una competencia, su preparación combina el estudio de aperturas, defensas y variantes con la práctica de táctica y finales. Durante una partida, concentra su atención en el tablero, las piezas y las posibles jugadas que tiene disponibles.
Cuando el tiempo se agota y una sola decisión puede definir una partida que lleva horas, procura mantener la serenidad. El ajedrez le ha enseñado a establecer un plan antes de quedarse sin tiempo, controlar las emociones y mantener la calma cuando la tensión aumenta.
Esa forma de enfrentar el tablero también la relaciona con su experiencia universitaria. Para el estudiante, ambos caminos tienen etapas similares: primero se define una estrategia; después, se analiza la posición en la que se encuentra y, al final, se revisa qué hace falta para alcanzar el objetivo.
La preparación para competir mientras cursa la carrera también requiere organización. El ajedrecista busca horarios que no choquen con sus entrenamientos, mientras sus padres y entrenadores son un respaldo constante en su trayectoria. A ellos atribuye parte de la motivación para seguir adelante, aprender de los errores y mejorar cada día.
Ahora, representar a la UNA en los JUNCOS 2026 supone para él un compromiso y una oportunidad para competir en el escenario universitario. Su meta es concreta: ganar y superar la marca que dejó en sus participaciones anteriores.