La percusión puede armonizar con la electrónica, acercarse al jazz, construir una escena o convertirse por sí sola en una obra de gran formato. Esa amplitud forma parte del trabajo del percusionista y compositor español radicado en Alemania Alejandro Coello, quien visitará del 10 al 20 de octubre la Escuela de Música de la Universidad Nacional (UNA), para compartir su experiencia con estudiantes y docentes y encontrarse también con el público costarricense.
Coello llega a la UNA con una trayectoria que lo ha llevado por escenarios e instituciones de Europa, Asia y América. Desde los 23 años es profesor de percusión en la Hochschule für Musik Franz Liszt de Weimar, Alemania, y su carrera reúne la interpretación, la composición y la docencia. Sus obras y proyectos han llegado a espacios como el Carnegie Hall de Nueva York y la Berliner Philharmonie, y ha ofrecido conciertos y clases magistrales en países como Alemania, España, México y China.
Su visita permitirá a los estudiantes de la Escuela de Música acercarse a esa experiencia internacional y conocer una manera de entender la percusión que no se queda únicamente en la técnica. El músico ha desarrollado una propuesta que se ejecuta entre la sala de conciertos, el jazz y el arte contemporáneo, además de proyectos propios en los que combina interpretación, composición y concepto escénico. Entre sus reconocimientos destaca el primer lugar en el Shanghai International Percussion Competition.
La agenda académica incluye una clase magistral gratuita el lunes 12 de octubre, a las 2 p.m., en el Auditorio Óscar Alfaro de la Escuela de Música de la UNA. La actividad estará abierta al público, aunque por su contenido está pensada especialmente para percusionistas y otros instrumentistas que cuenten con conocimientos musicales previos. Será uno de los espacios de intercambio directo con Coello durante su estancia y complementará el trabajo que realizará con los estudiantes en los ensayos y conciertos programados para esa semana.
Como parte de su visita a Costa Rica, Coello también ofrecerá conciertos gratuitos, abiertos al público general. El primero será el jueves 15 de octubre a las 7 p.m. en la Sala Magna de la Universidad Santa Paula, en colaboración con la Embajada de Alemania en el país y el Centro Cultural de la Universidad de Santa Paula.
El viernes 16 de octubre ofrecerá un concierto en el Teatro Atahualpa del Cioppo a las 6:30 p.m. Ambos serán junto al ensamble de percusión. En ambos espacios estarán estudiantes y profesores de la Escuela de Música junto al músico español, en un encuentro que permitirá escuchar distintas posibilidades de la percusión y, a la vez, mostrar el trabajo que se desarrolla desde la Escuela de Música de la UNA.
“Aunque no funciona formalmente como un grupo representativo de la Universidad, el ensamble de percusión se ha consolidado con los años como parte del proceso formativo de los estudiantes de la carrera. El trabajo se desarrolla de manera paralela al curso de Instrumento Principal, con espacios adicionales de ensayo en los que estudiantes y docentes preparan repertorio y adquieren experiencia en la interpretación colectiva. Actualmente participan alrededor de 15 estudiantes y su conformación cambia conforme avanzan las distintas generaciones por la carrera”, explicó Juan Carlos Espinoza, su director.
Los estudiantes Esteban Salas; Carlos Herrera; Joseph Jiménez; Yustin Vargas; Andrey López; Isaac Flores; Eduardo Contreras; Alejandro Álvarez; Iriabel Gómez; Iskander Blanco; Josué Castro; Gem Mora; Matías Carvajal; Felipe Fernández; Andrés Víquez (estudiante egresado) y el académico Carlomagno Araya, dirigidos por Espinoza, no solo interpretarán las obras, sino que podrán trabajarlas directamente con el compositor. Los ensayos conjuntos comenzarán desde su llegada al país, lo que permitirá revisar aspectos técnicos e interpretativos antes de subir al escenario.

Finalmente, el lunes 19 a las 7 p.m. en el Aula Magna de la Universidad de Costa Rica, Coello tendrá una presentación como solista con Percussion Opera, una de sus propuestas de mayor formato.
La obra está compuesta por 18 movimientos y tiene una duración aproximada de 80 a 90 minutos. Escrita para percusión solista y electrónica, toma como punto de partida el universo del Apocalipsis, pero se aleja de una interpretación literal. Sonidos, símbolos y recursos electrónicos construyen un recorrido que va desde Patmos y Los cuatro jinetes hasta El juicio y Un nuevo comienzo.