Estudiantes de las 27 direcciones regionales educativas llegaron a la etapa final de una competencia que pone a prueba el razonamiento y la búsqueda de soluciones.
Un problema matemático puede tener una respuesta correcta, pero el camino para encontrarla no siempre es el mismo. Analizar, probar alternativas y construir una solución fueron parte del desafío que asumieron estudiantes de primaria de todo el país durante el pasado 9 de octubre en la etapa final de la Olimpiada Costarricense de Matemática para Educación Primaria (OLCOMEP 2026).
Hasta esta fase llegaron niños y niñas de las 27 Direcciones Regionales de Educación del Ministerio de Educación Pública (MEP), después de avanzar por las distintas etapas de la Olimpiada. Las actividades regionales reunieron a estudiantes, docentes y familias y sirvieron, además, para reconocer el recorrido de quienes alcanzaron esta parte del proceso.
Certificados, medallas conmemorativas y otros reconocimientos marcaron las jornadas realizadas en diferentes puntos del país. Sin embargo, el propósito de la OLCOMEP trasciende la premiación y busca que los estudiantes se enfrenten a problemas que les permitan explorar otras formas de pensar la matemática.
Hora de resolver
Tras las actividades regionales llegó la prueba final escrita. Los estudiantes clasificados debieron enfrentarse a problemas que exigían análisis, razonamiento lógico y creatividad. De los resultados de esta prueba saldrán los ganadores de las medallas nacionales de oro, plata y bronce de la edición 2026.
La competencia permite, además, identificar y estimular habilidades matemáticas desde la educación primaria, no solo a partir del dominio de contenidos, sino de la capacidad para interpretar un problema, establecer relaciones y encontrar estrategias para resolverlo.
Detrás de cada una de las etapas de la OLCOMEP existe un trabajo conjunto entre el Ministerio de Educación Pública y las universidades públicas del país.
Las instituciones universitarias participan en la elaboración de las pruebas, el desarrollo de materiales y otros componentes académicos y organizativos necesarios para llevar la Olimpiada a las distintas regiones educativas.
Ese trabajo permite que estudiantes de escuelas urbanas y rurales tengan acceso a la competencia y encuentren en ella un espacio distinto para acercarse a la matemática, descubrir sus capacidades y asumir nuevos retos.
Con la prueba escrita concluida, queda ahora conocer quiénes obtendrán las medallas nacionales.