Please ensure Javascript is enabled for purposes of website accessibility

América Latina no puede ser territorio que otros disputen, advierte director de CLACSO

Mientras el mundo se revuelve en una policrisis de dimensiones insospechadas, América Latina y el Caribe son todavía regiones en disputa, con el objetivo de aprovechar sus recursos y apuntalar el desarrollo y crecimiento desde la visión de los países hegemónicos. 

Ante ese escenario, Pablo Vommaro, director ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), plantea una posición más proactiva frente a esa disputa, donde la resistencia, el reconocimiento de las desigualdades y de los horizontes de transformación sean parte de una estrategia regional.

Desde la nueva versión de la Doctrina Monroe, convertida en una Doctrina Donroe, por parte del presidente Donald Trump, hasta la incursión de China en grandes proyectos de inversión e infraestructura en América Latina, la región es vista como fuente de recursos naturales estratégicos (tierras raras), datos, intereses petroleros y dependencias tecnológicas.

¿Qué capacidades está construyendo la región para disputar ante este contexto? El escenario luce dispar, advierte el experto. Las migraciones, las consecuencias del cambio climáticos, las desigualdades económicas y sociales, que se suman ahora a las tecnológicas, la violencia relacionada con el crimen organizado y las amenazas a los sistemas democráticos pintan un panorama turbio frente a esos retos. 

“Debemos desarrollar capacidades para decidir sobre nuestros recursos, definir las condiciones de las transiciones tecnológicas y energéticas y construir sociedades más igualitarias, e incluso, definir qué significa para nosotros hoy democracia, libertad, progreso o modernización”, reflexionó Vommaro, quien participó en una conferencia por invitación de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional (UNA).

El reconocimiento de esa tarea geopolítica debe abarcar, a su vez, una serie de puntos que marcan la pauta de un mundo en constante cambio. Vommaro los enumeró de la siguiente manera:

1. Mundo en transición: Existen “temporalidades efímeras”, un gusto por lo instantáneo que lleva a una aceleración de la vida misma y rompe el tradicional esquema secuencial de un problema generado por otro, en escalas. “Ahora estamos frente a mutaciones, y transiciones. No hay crisis aisladas y sueltas”.

En medio de ello, el director de CLACSO llamó la atención sobre la necesidad de avanzar hacia una “transición justa”, con un cambio en el modelo energético más sostenible y menos extractivista y que el ámbito digital permita un acceso generalizado al conocimiento y a las herramientas. 

2. Desigualdades: “No todo habita en el mismo presente ni todos imaginamos el futuro de la misma manera”, describe el experto, quien destaca el ejemplo más claro de esa desigualdad temporal: la relación entre trabajo, educación y juventud. 

Desde su punto de vista , persiste una crisis de la educación en el sentido de que los jóvenes tienen una visión poco optimista de su futuro, con carencia de fuentes de trabajo a pesar de estar académicamente preparados o con menores posibilidades de acceso a una pensión. “La esperanza hacia el futuro se ha debilitado y eso nos lleva a una precarización de la vida material y subjetiva que afecta la salud mental de las personas”, enfatizó.

Vommaro considera urgente la creación de una narrativa que abrace las molestias de la juventud actual. “Existe una visión errada de que ser joven es futuro, y no… es presente, ellos son quienes protagonizan las luchas por el feminismo, los movimientos antirraciales, pro derechos, pero viven en un entorno de desencanto”, agregó.

3. Apelo a la resistencia: América Latina guarda historias centenarias de resistencia indígena, obrera, campesina y de defensa de sus territorios. Dicha resistencia debe aliarse de un nuevo estatus donde la innovación y la creación de alianzas y redes pueda hacerle frente a la fragmentación. Es la vía, desde el punto de vista del experto, de crear capacidades de “anticipación y proposición”, ante las amenazas.

4. IA: Más allá de valorar el avance acelerado de la inteligencia artificial (IA), este se trata de “un nuevo espacio de disputa”

En medio de esa disputa, América Latina y el Caribe no pueden simplemente ser “fuente de datos”. La dependencia algorítmica y cognitiva y la concentración de los desarrollos en pocas empresas hace que desde la región deba plantearse el debate, no sobre “qué quiere hacer la IA con nosotros, sino nosotros con ella”.

5. Infraestructura y soberanía: El punto anterior, lleva al del acceso al conocimiento, facilitado por la infraestructura tecnológica. Pablo Vommaro defiende la idea de una ciencia abierta y una soberanía que permita a los países decidir qué se financia y qué se investiga y donde se pueda hacer pública la máxima cantidad de información posible a la ciudadanía a y los tomadores de decisión.

6. Democracia: La crisis de los sistemas democráticos se refleja en la percepción ciudadana. Más de la mitad de la población latinoamericana (52%) estaría de acuerdo con tener un gobierno no democrático si este resuelve sus problemas inmediatos. El resultado viene en aumento desde el 44% obtenido en el 2002.

El auge del autoritarismo en los países de la región establece un marco referencial del desafío actual. La participación ciudadana, libre de temores ni amenazas puede generar resistencia hacia este fenómeno que se está extendiendo.

Otros temas como la integración regional y producir capacidades intelectuales para disputar, complementan los retos a los que debe aspirar la región como un todo. “La revolución tecnológica no garantiza que seamos más democráticos, la disponibilidad de recursos estratégicos no asegura el desarrollo y las instituciones tampoco nos convierten en sociedades menos desiguales. Por eso decimos que todo está por ser disputado”, concluyó Vommaro.

El decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Raúl Fonseca, reconoció la importancia de mover la mirada hacia una perspectiva latinoamericana. “El estudio de estos temas nos genera otra perspectiva y otras formas de ver el mundo, donde no solo hay un centro de poder, sino que es multipolar, y nos permite establecer una cooperación con el sur global”.

Fonseca agregó que la conferencia, a la que asistieron estudiantes de diferentes carreras de la facultad, se enmarcó dentro de las Jornadas de las Ciencias Sociales del pasado mes de setiembre, que mezclaron actividades académicas, lúdicas, deportivas y de cuidado personal y mental.