El sitio cuenta con alrededor de 22 espacios para acampar, además de senderos y una torre de observación que permite a los visitantes apreciar los atractivos naturales del refugio.
VIERNES CIENTÍFICO
Johnny Núñez Z./CAMPUS
El Refugio Nacional de Vida Silvestre Bahía Junquillal, en La Cruz, Guanacaste, fortalece su oferta turística mediante un modelo de gestión local que combina la conservación de la naturaleza con el disfrute de las familias y el desarrollo de la comunidad. Desde hace cuatro años, la Asociación para el Apoyo y Promoción del Turismo en Bahía Junquillal (Asojunquillal) administra los servicios turísticos del refugio mediante un acuerdo con el Área de Conservación Guanacaste, bajo un esquema de gobernanza que permite coordinar el aprovechamiento turístico de esta área protegida.
Grettel Vega, egresada de la Universidad Nacional (UNA) y actual coordinadora del refugio por parte de Asojunquillal, explicó que entre los servicios disponibles se encuentran las áreas para acampar y disfrutar de la playa, espacios para preparar alimentos, servicios sanitarios, agua y conexión a Internet en la recepción.
Vega señaló que este acompañamiento ha permitido elaborar inventarios de atractivos turísticos, determinar costos de proyectos y avanzar en la formulación de un plan de negocios para una tienda de conveniencia en el refugio. “La colaboración universitaria busca aportar herramientas para mejorar la gestión de la organización y ampliar las oportunidades de desarrollo turístico en el territorio”, agregó.
Mediante el respaldo de estudiantes de la carrera de Gestión Empresarial del Turismo Sostenible, la UNA contribuye al fortalecimiento de esta iniciativa, a través de prácticas profesionales, proyectos de Trabajo Comunal Universitario (TCU) y trabajos de graduación.
Accesibilidad y playa
Uno de los elementos distintivos de Bahía Junquillal es su infraestructura para facilitar el acceso a la playa a personas con discapacidad. En la actualidad el refugio dispone de una pasarela y una silla anfibia que se ofrece a quienes requieren este apoyo para disfrutar del mar, lo que contribuye al ingreso de más visitantes al espacio natural, bajo condiciones de respeto a la biodiversidad.
“Por tratarse de un refugio de vida silvestre, los visitantes deben cumplir normas orientadas a proteger los ecosistemas terrestres y marinos. Entre ellas figuran la prohibición de ingresar con mascotas y de practicar la pesca, así como las restricciones para fumar y cocinar con leña” afirmó. Como alternativa autorizada para cocinar, Vega aclaró que está permitido el uso del gas o carbón.
Un modelo de gestión local permite ofrecer servicios turísticos en el Refugio Nacional de Vida Silvestre Bahía Junquillal, con espacios para acampar, senderos y facilidades para personas con discapacidad.
El horario de ingreso es de 8 a. m. a 6 p. m. Para quienes acampan, también existen disposiciones sobre el uso de luces durante la noche y el control del ruido, con el propósito de reducir las afectaciones a la fauna, incluidas las tortugas. Las luces deben apagarse a partir de las 10 p. m. y se restringe el uso de modo que las familias puedan disfrutar del entorno sin perturbar la vida silvestre.
La coordinadora afirmó que la finalidad es promover una convivencia respetuosa entre los turistas y la naturaleza, de manera que los visitantes disfruten del entorno sin comprometer su conservación. El personal del sector atiende a los visitantes, da mantenimiento a las instalaciones y a los senderos, y vigila amenazas como la cacería ilegal y los incendios forestales, más frecuentes durante la época seca.
Las personas pueden disfrutar de la zona de picnic, mientras que el área de camping requiere reservación previa. Para consultar disponibilidad, pueden comunicarse al teléfono 6133-4900 o buscar información en las redes sociales del refugio.
Bosque seco, playas cristalinas y biodiversidad
El Refugio Nacional de Vida Silvestre Bahía Junquillal no solo ofrece seguridad sino belleza natural.
- Ubicación: Se encuentra en la bahía del mismo nombre, al noroeste de Guanacaste, 4 km al norte de la comunidad pesquera de Cuajiniquil, cantón de La Cruz.
- Riqueza natural: Cuenta con aproximadamente 505 hectáreas terrestres de bosque seco, además de una pequeña formación de manglar y un estero.
- Atractivos turísticos: Destaca por su belleza escénica, arenas de origen coralino y aguas cristalinas relativamente tranquilas.
- Conservación y vigilancia: Cuenta con personal durante todo el año para atender a los turistas, mantener las instalaciones y los senderos, y vigilar la presencia de cazadores e incendios forestales. Su playa posee el galardón de Bandera Azul Ecológica con tres estrellas.
Fuente: Sinac