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Braylan Navarro: una portería que se defiende con concentración, pasión y trabajo en equipo

Desde la portería, Braylan Josué Navarro Mora vive el fútbol sala con una responsabilidad particular: debe mantener la concentración, comunicarse con sus compañeros y responder en los momentos de mayor presión. Pero su forma de entender este deporte va más allá de las atajadas. Para él, ningún partido lo gana un jugador por sí solo; detrás de cada resultado existe un equipo que trabaja dentro y fuera de la cancha.

Navarro Mora es oriundo de Pérez Zeledón y desde hace cinco años vive en Heredia. Estudia Planificación Económica y Social en la Universidad Nacional (UNA), carrera que eligió por su interés en mejorar procesos, fortalecer la planificación y contribuir a mejorar las condiciones de vida, especialmente en regiones alejadas.

Fuera del deporte se define como una persona humilde, trabajadora, dedicada, de fe y de familia. Su propósito es mejorar de manera constante y construir un futuro que también le permita apoyar a sus seres queridos.

El fútbol forma parte de su vida desde que tiene memoria. En la escuela comenzó a practicar fútbol sala y continuó durante el colegio, donde participaba en torneos contra otros centros educativos de la zona. Su llegada al equipo de Fútbol Sala de la UNA marcó, sin embargo, un momento importante en su trayectoria.

La intensidad del juego, la necesidad de mantenerse atento durante todo el partido y la exigencia física terminaron de confirmar su vínculo con este deporte. Desde entonces, y formar parte de la UNA Futsal también le plantea un reto constante: competir junto a compañeros de gran talento que lo impulsan a mejorar cada día.

Esa competencia interna es, precisamente, una de las razones por las que considera que el equipo crece. Para Navarro, ganarse un puesto en la UNA no es sencillo cuando comparte la cancha con jugadores de alto nivel, pero esa exigencia beneficia al conjunto porque obliga a cada integrante a elevar su rendimiento.

Como portero, reconoce que ocupa una posición que demanda responsabilidad, comunicación, inteligencia y concentración. También admite que puede ser una posición solitaria en algunos momentos, pero agradece el don que, según afirma, Dios le dio para desempeñarla.

La presión forma parte de esa responsabilidad. Antes de un partido busca claridad en sus pensamientos, escucha música y se habla a sí mismo para recordar que es capaz de alcanzar el objetivo. Para  el estudiante de Planificación Económica y Social todos los partidos son importantes porque siempre existe una meta: ganar.

Su relación con la UNA Futsal ya incluye uno de los capítulos más importantes de su trayectoria. En 2023 disputó sus primeros JUNCOS y consiguió el campeonato. Ahora afronta una nueva edición con la experiencia de haber representado a la universidad en escenarios internacionales.

En 2026 participó con la selección universitaria en el Mundial Universitario FISU en Polonia. Enfrentarse a equipos de países como Chequia, Polonia, Finlandia y Lituania cambió su perspectiva sobre el fútbol sala costarricense y le permitió identificar áreas que, desde su experiencia, requieren mayor trabajo para competir internacionalmente.

La experiencia le confirmó la necesidad de fortalecer la preparación física, técnica y táctica, pero también reforzó su motivación para continuar trabajando por un mejor nivel del fútbol sala nacional.

Ahora, en los JUNCOS 2026, Navarro espera aportar seguridad desde la portería, compañerismo, experiencia, motivación y confianza. Su objetivo es ayudar a la UNA a volver a lo más alto de la competencia.

En el ámbito profesional también tiene una meta ligada con su familia: aspira a conseguir un buen puesto o desarrollar un negocio propio que le permita apoyarla. En el deporte ya cumplió uno de sus sueños al disputar un Mundial Universitario; ahora tiene otro pendiente: jugar un Mundial FIFA con la Selección Nacional de Fútbol Sala.