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Equilibrios de poder en la mira de elecciones cruciales

El último trimestre del año registra en el calendario elecciones presidenciales y parlamentarias en países que juegan un rol estratégico en la geopolítica mundial y regional. Las decisiones que tomen los electores pueden inclinar los equilibrios de poder en una coyuntura donde existen frentes abiertos de conflictos militares y una recomposición del orden global tradicional.

Apenas el 4 de octubre, los brasileños están convocados a las urnas para definir la reelección de Luiz Inácio Da Silva o la asunción de un nuevo gobernante, que podría ser Flávio Bolsonaro o incluso un tercer contendiente que viene en ascenso: Augusto Cury.

En este mismo mes, Israel renovará por completo el parlamento israelí (Knéset) lo que podría despejar el futuro político del primer ministro Benjamín Netanyahu. Finalmente, los ojos del mundo estarán puestos sobre Estados Unidos con las elecciones de medio periodo, que elegirán a todos sus congresistas ante la Cámara de Representantes y una parte del Senado.

Brasil

Más que una influencia global, el peso geopolítico de Brasil y sus elecciones tendrán significancia en la región latinoamericana.

El avance de los gobiernos de derecha en la región abre un frente de debate sobre si Brasil seguirá siendo un bastión más de centro con la posibilidad de la reelección de Lula o si más bien se sumará a la tendencia de la ola naranja de gobiernos de extrema derecha. Así lo representa la familia Bolsonaro que es cercana al presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Sin embargo, la posibilidad de que exista una segunda vuelta, por lo ajustado de las preferencias que dictan las encuestas, parece ser el camino más probable. Pero como en política nada está escrito, el ambiente se ha polarizado aún más con el ascenso en las últimas semanas de un outsider llamado Augusto Cury y que acumula ya un 11% de las intenciones de voto.

“Apostar en este momento quién puede ser el ganador en Brasil es casi como perder el dinero en esa apuesta”, describe Carlos Murillo, académico de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA), al afirmar que conforme pasen los días más se llena de incertidumbre el panorama. 

Para Carlos Cascante, también académico de esta escuela, no solo se juega el futuro político de Lula, quien tiene ya una edad avanzada (80 años) sino incluso la supervivencia del Partido de los Trabajadores (PT) que representa. “Si gana Flávio es probable que el PT quede muy golpeado y por algún tiempo es muy difícil que se levante”.

Israel

Pero si de futuros políticos se trata, el de Benjamín Netanyahu como primer ministro de Israel está todavía más en entredicho. Sobre su espalda pesan acusaciones de la Corte Penal Internacionales (CPI) por crímenes de lesa humanidad relacionadas con los asesinatos cometidos en la Franja de Gaza, en respuesta a los atentados de octubre de 2023.

Pero a lo interno, también arrastra cuestionamientos sobre casos de presunto fraude, corrupción, entre otros cargos, y que incluyen dádivas y decisiones políticas que podrían beneficiarlo a él y a sus empresas familiares en el ámbito de las telecomunicaciones.

Por su sistema político, la elección de los 120 miembros del Knéset definirán quién ocupe el cargo de Primer Ministro. Por un lado, existen partidos de derecha como el Likud que apoyan la reelección, para continuar la línea dura de Netanyahu en la avanzada militar en Gaza. Incluso, el partido de Itamar Ben-Gvir, actual ministro de Seguridad Nacional que propuso matar a entre 30 y 40 personas por día en Gaza, apoya la continuidad de Netanyahu.

“Una pérdida o una situación en la cual no pudiera reconstruir una mayoría parlamentaria que le diera la oficina de Primer Ministro le podría causar inmediatamente una persecución política y jurídica que ya está ahí. De estas elecciones que vienen, esta es la segunda más importante porque podría decantar transformaciones en torno a la estrategia de Israel con sus vecinos”, indicó Carlos Cascante.

La elecciones parlamentarias en Israel están previstas a realizarse el 27 de octubre próximo.

Estados Unidos

El proyecto político de Donald Trump y el Partido Republicano podría verse afectado en los próximos dos años de su mandato, si pierde las mayorías que hasta ahora ostenta en la cámara baja y alta.

Los 435 escaños de la Cámara de Representantes se renovarán en su totalidad, mientras que en el Senado estarán en disputa 33 de 100 puestos. 

Trump registra mínimos históricos de apoyo actualmente (oscilan entre 33% y 41%) y eso anticipa una lucha electoral cuesta arriba para su movimiento, al tiempo que promete 5.000 dólares a cada adulto estadounidense si logra retener las mayorías en el parlamento. “Todo parece indicar que los republicanos perderán la mayoría en ambas cámaras, lo cual le va a complicar mucho el panorama”, vaticina el analista Carlos Murillo.

A pesar de ello, Cascante ve poco probable que pueda avanzar un proceso de impeachment (juicio político) contra el mandatario por las acciones ejecutadas en la actual administración. Pero más allá de eso, planes de financiamiento para continuar los conflictos en curso, como es el caso de Irán, o iniciativas para implementar reformas en temas migratorios, de salud, electorales y para designar magistrados en la Corte Suprema, podrían verse afectados.

Sobre la influencia que puedan tener las elecciones, sobre los conflictos militares en curso, los expertos tienen sus reservas. “El hecho de que cambie de color algunas de las cámaras en Estados Unidos puede limitar la acción del Ejecutivo hacia la guerra en Irán, pero muchas de esas decisiones todavía pasan mucho por el gobierno. Entonces, el alcance de estos procesos electorales es más reducido de lo que parece”, manifestó Cascante.

Murillo sí considera que los resultados tendrán influencia, pero ese es un análisis que deberá replantearse después del 3 de noviembre. “Estos procesos electorales pueden contribuir a la reconfiguración del mapa geopolítico global”, advirtió.