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Nearshoring y reshoring y los retos del comercio internacional

*Dr. Raúl Fonseca Hernández

La globalización ha dejado una huella profunda en la estrategia comercial de las empresas e impulsado la expansión de la cadena productiva hacia diferentes regiones del mundo. Este enfoque ha sido motivado por la búsqueda de ventajas como menores cargas fiscales, costos de mano de obra más bajos, eficiencia operativa y proximidad a materias primas.

Sin embargo, en los últimos cinco años, el panorama del comercio mundial ha experimentado cambios significativos debido a factores sanitarios, modificaciones en las dinámicas geopolíticas multipolares e, incluso, el impacto del cambio climático en el comercio.

La pandemia de la covid-19 y la subsiguiente crisis derivada de la escasez de contenedores, han elevado los costos de transporte de mercancías, y ha generado un impacto considerable en la cadena de suministro global.

Además, el mundo ya no se encuentra dominado por uno o dos actores o polos principales, sino por múltiples actores con intereses divergentes. Esto ha llevado a restricciones comerciales producto de eventos como la agresión armada de Rusia a Ucrania y los incidentes en el canal de Suez, relacionados con conflictos en el Medio Oriente. O bien, el impacto que ha tenido el cambio climático en el comercio mundial producto del menor caudal del Canal de Panamá, lo que impide el tránsito de barcos de mayor tamaño.

Este complejo escenario ha dado lugar a un aumento en los costos de transacción y ha creado un riesgo tangible debido a la inseguridad que genera en la cadena de suministro. La incertidumbre en la disponibilidad de insumos ha ralentizado los procesos de producción y contrarrestado los ahorros iniciales obtenidos por la globalización en sus primeros años.

En respuesta a estos desafíos, muchas empresas están adoptando estrategias de relocalización, conocidas como nearshoring y reshoring.

El nearshoring implica la instalación de procesos productivos en países cercanos a la sede principal de la empresa. Esta práctica proporciona ventajas en términos de costos de transacción, coordinación logística facilitada por la zona horaria compartida y mejora en la gestión de cadenas de suministro debido a tiempos de traslado y respuestas más rápidas ante inconformidades.

El reshoring implica la relocalización de la producción en el mismo país de origen. Esta estrategia busca reducir tiempos de traslado, costos logísticos y mejorar la eficiencia en la producción. Ambas estrategias, al acercar la producción a los países de origen, están en sintonía con la búsqueda de seguridad en la cadena de suministro y la mitigación de riesgos asociados con eventos geopolíticos y sanitarios.

Estas estrategias podrían plantear desafíos a la política de reducción de barreras al comercio promovida por la Organización Mundial del Comercio (OMC). En muchos casos, los países de origen ofrecen subsidios e incentivos tanto fiscales como parafiscales, con el objetivo de estimular la producción nacional y generar empleo. Un ejemplo de ello es la Ley Chips impulsada por la Administración de Joe Biden, que busca reducir la dependencia del comercio exterior y fortalecer la seguridad nacional al fomentar la producción de semiconductores en territorio estadounidense, en un claro intento por revertir el liderazgo chino en la industria.

En este contexto, es importante destacar que estas estrategias no representan un retroceso completo en los procesos de internacionalización que las empresas han impulsado durante décadas. Más bien, reflejan una adaptación a las cambiantes circunstancias globales. Es evidente que la tendencia hacia el nearshoring y el reshoring modificará la dinámica actual del comercio internacional, aportarán una mayor eficiencia a las cadenas de suministro y complementarán los procesos de producción existentes.

A modo de reflexión final, es plausible anticipar la coexistencia de ambas estrategias comerciales en el futuro. Las empresas no pueden revertir completamente los avances logrados en la internacionalización de la producción, pero sí pueden ajustar sus enfoques para enfrentar los desafíos actuales. El nearshoring y el reshoring emergen como herramientas estratégicas para asegurar la resiliencia y la estabilidad de las cadenas de suministro en un entorno global cada vez más complejo.

*El autor es Subdirector de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional.

Foto: jcomp/ Freepik.es

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