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Tácticas y estrategias ante una segunda ronda electoral

La estrategia de los partidos es interpelar a diferentes sujetos, personajes estratégicos, comunidades con imaginarios sociales propios o a instituciones sociales y algunas de ellas de índole religioso, especialmente aquellas que sean cercanas a sus posiciones. Foto Joaquín Salazar

Programa Análisis de Coyuntura de la Sociedad Costarricense (*) para UNA COMUNICA

Las últimas tres elecciones a la presidencia de Costa Rica comparten el rasgo de haberse definido en segunda vuelta. En el 2014 los partidos Liberación Nacional (PLN) y Acción Ciudadana (PAC), representados por Johnny Araya y Luis Guillermo Solís, respectivamente, termina con la victoria de este y con la llegada del PAC al gobierno por primera vez. En el 2018 fueron a segunda ronda Fabricio Alvarado, por el partido Restauración Nacional—apoyado por el PLN en una clara alianza—contra Carlos Alvarado del PAC, quien también tuvo como alianza al partido Unidad Social Cristiana y una parte importante del Frente Amplio. Carlos Alvarado logró la indudable victoria del PAC.

En el 2022 los resultados de la primera ronda colocaron en el balotaje a José María Figueres Olsen del PLN, con una votación 27,6% y a Rodrigo Chaves Robles del Partido Progreso Social Democrático, con un porcentaje de 16,70 %, y un abstencionismo importante del 40.29 %.

Varios hechos son importantes de tomar en cuenta: José María Figueres logró mantenerse casi siempre en primer lugar durante la campaña, con un grado de altibajos, pero al final logra sobrepasar los márgenes preliminares del 17% y 20%, al citado 27,6%. El partido Nueva República obtuvo 14,82%, Unidad Social Cristiana 12,36%, Liberal Progresista 12,33% y Frente Amplio un 8,70%. De los datos anteriores se desprenden dos hechos muy importantes: los dos partidos que pasan a segunda ronda van a tratar de mantener sus votos, afianzar a sus agrupaciones y buscar alianzas estratégicas con los otros partidos citados para poder lograr adherentes en la segunda ronda y mejorar la cantidad de votos totales obtenidos. De igual manera, debido a los bajos porcentajes de diferencia se están tratando de obtener votos de los abstencionistas, por estar ahí la mayoría de las decisiones silenciosas. El esfuerzo de los candidatos busca fortalecer su base política para obtener el porcentaje que les permita ganar en segunda ronda. Tal esfuerzo se centra en presentar a los candidatos como figuras fuertes, con capacidad para gobernar y para crear alternativas que saquen al país de las actuales condiciones económicas, políticas y sociales.

Críticas y réplicas

La campaña inició con fuertes críticas a ambos candidatos. En el caso de Figueres, el ataque pasó del “caso Alcatel”, a una acusación de acosador, que se extendió por diferentes lugares pero que fueron refutadas por su exesposa Josette Altmann Borbón en redes y medios de comunicación. Su salida enérgica le bajó el tono al tema dejándolo en un plano secundario y más bien la estrategia del grupo de Figueres va por negar cualquier acción estatal, razón por la cual ha utilizado todo tipo de calificativos en esta campaña.

La campaña de Figueres se dirige a fortalecer su figura y la del equipo que lo acompañaría, con mensajes a distintos grupos sociales con los cuales busca fortalecer sus relaciones. Ha planteado un programa con énfasis en la apertura hacia nuevos mercados, presencia en áreas estratégicas y en manejo de una política ambiental sólida y un discurso de búsqueda de apoyo nacional; sin embargo, la campaña de la segunda etapa no ha arrancado totalmente.

Por su parte, el candidato Rodrigo Chaves ha insistido en sus bondades y en que el suyo sería un gobierno con autoridad; recurre a formas como el decreto y el referéndum además del uso de todas las formas posibles de excepcionalidad y ha tratado de llegar a figuras políticas que le den una imagen de apoyo a su accionar. En el plano de las redes sociales, a la par del mensaje sobre sus bondades han aparecido fuertes críticas a su posición, y el tema del acoso sexual ha sido reiterado por supuestas acusaciones.

Chaves Robles representa a sectores conservadores de línea dura que se enfrentan a un sistema al que consideran corrupto y autoritario; proyecta, a su vez, un carácter antiestatal bajo figuras como el mismo candidato y la diputada Pilar Cisneros, quien también emerge en la Asamblea Legislativa. Este mensaje ofrece acciones que supuestamente van a mejorar las condiciones de vida ante un diagnóstico del país que es repudiando, donde todo lo que tenga que ver con acciones estatales o con grupos de poder económico resultan nefastos.

Dentro de esta concepción cualquier apoyo estatal se considera nocivo, ya que es contrario a la buena marcha de la economía nacional. En este contexto el presidente fuerte sería como el “salvador” del país y una figura con ciertos dones, como por ejemplo títulos de “doctor de economía” y “especialista en temas complejos” que tomaría acciones de plazo inmediato, como recortes presupuestarios, gobernar por decreto, utilizar el referéndum o mandar a la cárcel a los corruptos. De igual manera, se descalifica al contrario de todas las formas posibles.

Estrategias y tácticas de la segunda ronda: un mundo con diferentes acciones

La estrategia de los partidos es interpelar a diferentes sujetos, personajes estratégicos, comunidades con imaginarios sociales propios o a instituciones sociales y algunas de ellas de índole religioso, especialmente aquellas que sean cercanas a sus posiciones. 

En el caso de alianzas, el tema no es fácil, pero los candidatos deben buscar esos acuerdos en un panorama complejo, ya que son muy pocos los que posiblemente lleguen a acuerdos. Sin olvidar que los apoyos de partidos que obtuvieron votación significativa deciden apoyar algún candidato fundamentalmente para seguir con vida y presencia en la vía pública mediante cargos en ministerios e instituciones públicas.

En esta lógica, el imaginario político y las estructuras de poder correspondientes van a tratar de llegarle a esos grupos, pero también emplear un esfuerzo sistemático para anular al otro candidato con mensajes hechos por algún experto en comunicación política, crear dudas sobre las figuras y recurrir al uso de memes, choteo o estereotipos sobre las figuras política. Pero a la par de esta guerra mediática, los candidatos visitan comunidades, se reúnen con grupos y representaciones sociales apoyados por sus equipos de trabajo, en un esfuerzo por levantar la participación de votantes de la primera ronda y por ampliar el círculo de personas que se adhieren a su posición, donde todos los días cuentan y la segunda ronda se convierte en el verdadero día “D”.

 

(*) Carlos Carranza Villalobos, coordinador del programa; Laura Brenes Arce. investigadora; Claudia Palma Campos, investigadora; Angelica Gómez y Mariam Villavicencio, estudiantes.

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