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El Pacto Verde Europeo: implicaciones para países en desarrollo

*MGCI. Roy Mora Vega

El Pacto Verde Europeo, una ambiciosa iniciativa lanzada en 2019 por la Unión Europea (UE), con el fin de abordar el cambio climático y promover la sostenibilidad, está destinado a tener un impacto significativo en la economía regional. Sin embargo, su alcance no se limita solo a Europa, ya que sus implicaciones se extienden más allá de las fronteras comunitarias.

Esta iniciativa tiene como objetivo transformar la economía europea hacia un modelo más sostenible y respetuoso con el medio ambiente, busca alcanzar la neutralidad climática al 2050, disociar el crecimiento económico del uso de recursos y minimizar el riesgo de que personas y lugares “se queden atrás”. 

En ese sentido, la Comisión Europea (CE) ha aprobado un paquete de propuestas destinadas a alinear las políticas de la UE en diversas áreas de la economía con estos objetivos. Esto implica impulsar un enfoque holístico e intersectorial que impacta en la agricultura, la industria, el transporte, la energía, el clima y las finanzas, entre otras áreas. Estas políticas tienen el potencial de generar cambios significativos en los patrones de producción y consumo, así como en la estructura económica de los países europeos.

Por otra parte, el Pacto Verde Europeo tiene un impacto geopolítico significativo al influir en las relaciones internacionales y la dinámica de poder.

Por un lado, la UE, al liderar una ambiciosa agenda de sostenibilidad, fortalece su posición como actor internacional, ejerce influencia en la formulación de políticas ambientales a nivel mundial y promueve estándares más estrictos en materia de cambio climático. Esto puede conducir a una mayor cooperación o tensiones con otros actores globales, como China y Estados Unidos, que también tienen un papel importante en la lucha contra el cambio climático.

Además, puede afectar las relaciones comerciales y diplomáticas con países que no cumplen con los estándares ambientales europeos, lo que podría generar presiones para la adopción de medidas similares en otras regiones del mundo y configurar nuevas dinámicas en la competencia económica global.

El Pacto Verde Europeo representa tanto desafíos como oportunidades económicas para los países en desarrollo. Por un lado, el aumento de los estándares ambientales y la demanda de productos más sostenibles por parte de los consumidores europeos podrían crear obstáculos para las exportaciones de países en desarrollo, como Costa Rica, que no cumplan con estos estándares y, por otro lado, el Pacto también abre nuevas oportunidades para la cooperación económica entre Europa.

Las voces más críticas de esta iniciativa indican que en muchos aspectos se trata de “proteccionismo verde” o inclusive de “neocolonialismo verde”, al establecer medidas proteccionistas que podrían estar disfrazadas de preocupación ambiental.

Por ejemplo, la Ley Europea de Materias Primas Fundamentales, que busca asegurar el acceso a materias primas esenciales para tecnologías sostenibles y de vanguardia, podría favorecer a sus propias industrias y empresas en detrimento de los productores de materias primas en otras partes del mundo, especialmente en países en desarrollo.

Asimismo, la dependencia de las materias primas críticas importadas para tecnologías verdes podría crear una nueva forma de dependencia económica para los países productores, que podrían verse obligados a aceptar condiciones desfavorables para exportar estos recursos a la UE.

Sin embargo, el Pacto también abre nuevas oportunidades en diversas áreas para los países en desarrollo. En el caso el caso de la región latinoamericana podría beneficiarse de la transferencia de tecnología verde, la inversión y el comercio. Por ejemplo, en el marco del Global Gateway, un plan de inversiones fuera de Europa, se consideran proyectos no solo en infraestructura, sino también en otros aspectos que puedan generar valor añadido a nivel local y contribuir al crecimiento económico, la creación de empleo y la cohesión social.

La región latinoamericana puede aprovechar inversiones en temas como energía renovable, transporte y gestión de residuos, así como aprovechar la demanda de productos sostenibles impulsando la agricultura orgánica, la pesca sostenible, los productos forestales certificados y la industria de alto valor agregado.

Además, el turismo es una importante fuente de ingresos para muchos países de Latinoamérica por lo que el enfoque de la UE en la sostenibilidad y el turismo responsable puede promover la conservación de recursos naturales y culturales en la región, así como la diversificación de la oferta turística hacia productos más sostenibles y auténticos.

El Pacto Verde Europeo representa un cambio de paradigma en la economía mundial, con implicaciones significativas para los países en desarrollo. Si bien presenta desafíos, también ofrece oportunidades para la cooperación y el desarrollo económico sostenible. Para aprovechar al máximo estas oportunidades, es fundamental que los países adopten medidas proactivas y trabajen en colaboración con la UE y otros socios internacionales, en la realización de inversiones en infraestructura verde, mejora en la educación y capacitación en áreas relacionadas con la sostenibilidad, adaptación regulatoria y asistencia técnica a los sectores productivos menos favorecidos. Además, es crucial promover políticas públicas que fomenten la innovación y la competitividad de las empresas en el mercado europeo.

*El autor es coordinador de Posgrados de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional (UNA).

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