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Mujeres indígenas: espejismo socio-económico

  • Proyecto: Trabajo y Crisis: aportes desde una economía política crítica heterodoxa para la vida; de Mariela Campos Lizano, estudiante asistente, Jorge Solano Ruiz, Coordinador a.i., y Luis Castro Hernández, estudiante asistente. Escuela de Economía UNA.

Para nadie es un secreto que a nivel mundial e históricamente las condiciones hacia las mujeres las sitúan en posiciones vulnerables y desigualdad, así como dentro de las diversas representaciones de mujeres existen grupos que sufren aún mayores escenarios de discriminación.

Un ejemplo claro son las mujeres indígenas, quienes aun cuando poseen un porcentaje de inserción laboral del 49,30%, dicha estadística no resulta nada alentadora si se analizan las condiciones laborales, pues el 86,50% trabaja de manera informal y, por ende, en condiciones precarias. (ver gráfico 1)

El escenario mostrado en la situación de las mujeres indígenas en el mundo nos recuerda que aún hay deudas con grupos cuyos aportes en la sociedad, economía y la cultura no se les reconoce e incluso se les priva de derechos fundamentales como el del trabajo digno. 

Realidad nacional. A lo largo de los años las mujeres indígenas se han enfrentado a extensas disyuntivas que las llevan a la discriminación en varios aspectos, como el hecho de vivir en condición de pobreza, siendo estos grupos de mujeres indígenas los más afectados.

Respecto al mercado laboral se observa que para los hombres la tasa de ocupación supera la mitad (56,2%), mientras que para las mujeres indígenas es únicamente de un 16,9% (gráfico 2). Así, en el país donde las oportunidades laborales son escasas para este grupo de mujeres, el trabajo doméstico ha representado una de las principales fuentes de ocupación.

En temas educativos, según el INEC, la escolaridad promedio es de apenas 5 años y aquellas que hablan su idioma y son mayores de 18 años tienen un nivel de analfabetismo del 27%, alrededor del 70% de las niñas no asisten a la escuela y la tasa de terminación de la escuela no supera el 14%. Con respecto a la tasa de mortalidad infantil alcanza el 10%, el 37% no tienen acceso a seguro social y además el 10% de las adolescentes son madres.

En el contexto de la pandemia, se evidenciaron aún más las desigualdades estructurales que impactan a los pueblos originarios, como lo fueron las recargas en tareas del hogar, el limitado acceso a los servicios de salud y la seguridad alimentaria.

Inclusión social y económica. Los procesos de exclusión económica y social de las mujeres indígenas han sido resultado de políticas educativas, laborales y de reactivación económica que no se ajustan al contexto de las poblaciones indígenas.

Como acción principal el gobierno (poder ejecutivo) requiere tomar conciencia de la vulnerabilidad que viven las mujeres indígenas en el país, tanto en lo económico como en lo social. Por ello se requiere que en su agenda de trabajo existan acciones para su atención, ya que, hasta el momento parece no existir agenda e incluso ignorar que su abordaje ha de ser diferenciado de acuerdo con su contexto y cultura.

Generar programas de apoyo específicos para cada subgrupo y no pretender que la atención de temas de género se atienda de la misma forma entre las mismas mujeres, es parte del deseo de que las mujeres puedan acceder en igual de condiciones a mejores empleos, participación en la economía y vida digna. 

***Mayor información con: el académico Jorge Solano (Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) o con Antonio Arroyo, periodista de la Oficina de Comunicación de la UNA (8374-6039).

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