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Los retos en salud pública que afronta la próxima administración

Con el propósito de poner en perspectiva los asuntos urgentes que deberán asumir quienes resulten electos en la presidencia de la República de Costa Rica, especialistas de diferentes áreas del conocimiento de la Universidad Nacional (UNA) presentan un panorama del actual proceso electoral y de los asuntos que se deben abordar desde el primer día en que se asume el poder. Juan José Romero, epidemiólogo, advierte sobre la necesidad de mantener el correcto funcionamiento del sistema de salud pública, lo cual involucra varios servicios e instituciones del estado, organizaciones locales y privadas.

Juan José Romero Zúñiga (*) para UNA COMUNICA 

Antes de hablar de retos de una futura administración en el tema de la salud pública, deberemos empezar por definir de qué se trata este tema. Así, haciendo acopio de varias definiciones, diremos que la salud pública es la respuesta organizada de una sociedad dirigida a promover, mantener y proteger la salud de la comunidad, y prevenir enfermedades, lesiones e incapacidad, con el propósito de alcanzar los más altos niveles de bienestar físico, mental y social, de acuerdo con los conocimientos y recursos existentes.

En la actualidad, es innegable que la pandemia causada por la covid-19 impone una realidad que afecta cualquier tipo de políticas en salud pública, pues obliga a dirigir una gran cantidad, dentro de los ya escasos recursos, a la atención—prevención y tratamiento—de esta enfermedad y sus efectos. Nuestro país muestra estadísticas en salud dignas de países desarrollados, resultado de un sistema de prestación de servicios en salud, tanto públicos como privados, de primera calidad, así como sistemas de prevención de enfermedades por la vacunación gratuita, universal y obligatoria de nuestros niños, y la electiva para adultos; un sistema de garantía de acceso a los servicios de salud, de vigilancia de la salud en distintas áreas, un sistema de acueductos y alcantarillados sanitarios que dotan de agua potable a más del 95% de la población, un sistema de vigilancia de la inocuidad de los productos de origen animal, un sistema de recolección y disposición de desechos y un extenso etcétera.

Mantener el correcto funcionamiento de todos esos componentes, que van más allá de sólo el Ministerio de Salud o la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), pues toca a muchas más instituciones centrales como el MAG, Senasa, AyA, entre otros, así como gobiernos locales y organizaciones comunales, aparte de instituciones privadas y organizaciones no gubernamentales, es tarea que se torna harto compleja aún sin una pandemia. Las necesidades son muchas, los proceso cada vez más complejos, y los recursos cada vez más escasos. La situación fiscal nacional prepandemia era seria, ahora es crítica, con las más altas tasas de desempleo, pobreza e informalidad. Eso reduce los ingresos fiscales del gobierno, pero también los ingresos familiares, que se traducen en condiciones de vida más constreñidas con mayor angustia y problemas mentales desde las alteraciones del sueño hasta el intento suicida; a ello se le suman los nuevos casos de enfermedad física por incorrectos estilos de vida (sedentarismo, mala nutrición y consumo excesivo de redes sociales), mal rendimiento y deserción escolar, etc. No cabe duda de que la salud es un eje transversal en la vida de un individuo y, por extensión, de la sociedad misma.

De ese modo, la nueva administración deberá luchar por retomar programas educativos en pro de la calidad formativa cognitiva y en capacidades para la vida, de desarrollo humano no meramente asistencialista, de vigilancia, rectoría y garantía de acceso a la salud; además, trabajar en aspectos medulares de la paz social costarricenses como son las relacionadas con los servicios que presta la CCSS, en especial bajar las listas de espera y atender la realidad del IVM; mejorar la salud física, mental y social de forma integral haciendo un uso eficiente de todos los recursos que están dispersos en una intrincada red de actores, muchas veces con duplicidad de funciones y que, no pocas veces, incluso, entran en serias contradicciones. Este deberá ser un reto por asumir desde el primer día.

De la misma manera que las listas de espera en la CCSS se han ampliado en cantidad de tiempo y de personas por la atención de la pandemia, que, sin duda, cobrará vidas de forma indirecta en un plazo no lejano, así se ha dejado de atender eventos propios del Ministerio de Salud. Hay que recordar que nuestra vida no es sólo covid-19, el resto de las enfermedades y eventos que afectan la salud pública costarricense siguen existiendo y, en muchos casos, se han incrementado. No hay mucho diagnóstico que hacer; en este, como en otros muchos temas de la realidad nacional costarricense, estamos sobrediagnosticados.

Eso sí, un elemento de crucial importancia, desde mi perspectiva como epidemiólogo, es que los sistemas de información automatizados deben ser una realidad en cada uno de los nodos del sistema, pero articulados y relacionados de forma coherente y sistemática, en tiempo real—o lo más cercano a él—de modo que la toma de decisiones se base en datos de calidad tomados oportunamente, y analizados por expertos. Pero una integración de sistemas de información implicará, por encima de eso, la conjunción de los actores en un solo sentido, dejando de lado la atomización del poder y de las acciones, muchas veces, en esfuerzos sin resultados de real impacto porque son de poca fuerza, mientras que, si fuesen integrados se potenciarían.

Pasar de los silos de poder y de acción, a un esquema integrado, potenciado y de real impacto, teniendo como norte los propósitos de la salud pública, con la mente puesta en el paradigma de Una sola salud (One health), buscando dirigir de forma eficaz y eficiente las acciones del gobierno en tiempos de la pandemia por covid-19 (¿o sindemia más bien?), y reducir los impactos negativos de esta sobre la sociedad en general en el corto, mediano y largo plazo será, quizás, el mayor reto por cumplir. 

(*) Médico Veterinario. Profesor de Epidemiología. UNA.

 

 

 

 

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