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Javier Santaolalla: cuando la ciencia se transforma en arte

Javier Santaolalla: cuando la ciencia se transforma en arte

Es un referente de la divulgación científica, su forma divertida y amena de contar a la gente lo que aprendió en sus estudios de posgrado, ha llevado a Javier Santaolalla a ser uno de los científicos más seguidos por las comunidades estudiantiles y académicas.

En sus plataformas digitales congrega a una comunidad de más de 2.5 millones de personas: Youtube lo lanzó a la fama y ¿de qué habla? De ciencia.

Javier Santaolalla es doctor en física de partículas, e ingeniero e investigador de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), su éxito radica en comunicar los hallazgos de la física cuántica entre humor y metáforas de la vida cotidiana, una fórmula que asegura, todo investigador puede aprender.

Gracias a la Vicerrectoría de Investigación y la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional, este reconocido divulgador científico, impartió la conferencia “Un colisionador para gobernar a todos”, donde deleitó a los cerca de 1000 asistentes que acudieron a la cita.

Los agujeros negros, la materia oscura, la antimateria y hasta el campo de Higgs fueron los misterios del Universo de los que habló el investigador.

En la Tierra, la velocidad de escape es de 11 kilómetros por segundo, y no importa el objeto, si se mueve de esta forma saldrá del planeta y se perderá en el cosmos para siempre. “Ya sea un cohete o tu suegra o tu suegro nunca volverá”, dijo con humor.

No obstante, si al planeta lo comprimiéramos poco a poco hasta llegar al tamaño de una naranja, la fuerza de escape aumentaría gradualmente y podría alcanzar hasta 300 mil kilómetros por segundo, la velocidad de la luz (la aceleración máxima en la naturaleza).

Así, la Tierra diminuta se habrá convertido en un agujero negro, donde nada podrá escapar, ni siquiera la luz. “Claro, necesitaríamos una fuerza descomunal para compactar a la Tierra”.

Afirmó que hasta el momento se desconoce qué hay dentro de un agujero negro, y sobre la materia oscura, explicó cómo un ente desconocido se encuentra en todo el universo.

Otro enigma revisado por Santaolalla fue la antimateria. “Una de las simetrías más bellas es la materia y su antítesis”. Se trata de partículas y antipartículas que son exactamente iguales excepto por su carga, y con éstas podemos formar anti elementos de la tabla periódica, como anti-helio, anti-hidrógeno, anti-carbono, entre otros.

“Sólo hay una regla, si la materia toca la antimateria desaparecen y en su lugar queda energía”. Por ello, uno de los grandes misterios es entender estos dos reinos de materia de partículas y antipartículas.

También habló del campo de Higgs, un descubrimiento en el cual participó en primera línea. “El primero en detectar la gravedad fue Newton, sin embargo, no llegó a dar con el mecanismo que hacía que las masas se atrajeran. Dos siglos después, Einstein consiguió explicar el fenómeno al entender que en el cosmos cuando dos cuerpos se atraen, las masas distorsionan el espacio y el tiempo”.

En julio de 2012 se descubrió el Campo de Higgs, una especie de energía que vaga en el vacío y al interactuar con la materia hace que se dificulte su paso a través del espacio. Al respecto, Santaolalla explicó que es más difícil mover un piano que un libro debido a su masa. Así, se entiende que a mayor masa el objeto tendrá mayor impedimento de moverse en el espacio. “Podemos entender que un objeto con mucha masa es muy atractivo para el campo de Higgs, una con menor masa lo atrae poco”.

En conclusión, “se entiende que la masa es una interacción que tenemos todos los cuerpos con esta energía de vacío llamada campo de Higgs. Así, este círculo termina de explicar la gravedad”.

Desde la academia

Los académicos también tuvieron la oportunidad de compartir con Santaolalla en un conversatorio sobre difusión científica, donde aseguró, cuenta la ciencia de la forma en que le hubiera gustado escucharla a él: humanizándola y generando las emociones que le generan a él. “De nada sirve contar algo maravilloso para mi sino es maravilloso para la otra persona”, dijo.

El investigador destaca que cualquier tema se puede explicar de manera sencilla si se encuentra el mecanismo adecuado. “Es natural que un investigador no sea docente, pero hay herramientas que nos facilitan este proceso, el mayor obstáculo es el miedo al cambio”.

Santaolalla abandonó las plataformas tradicionales y hoy se desenvuelve en su propio entorno, donde desarrolla sus habituales videos  de forma creativa y accesible para todos, y además, comparte herramientas para divulgar la ciencia. Durante un mes, el acceso desde nuestro país será de manera gratuita a través del siguiente enlace: http://amautas.com/costa-rica/

Javier Santaolalla: cuando la ciencia se transforma en arte

Es un referente de la divulgación científica, su forma divertida y amena de contar a la gente lo que aprendió en sus estudios de posgrado, ha llevado a Javier Santaolalla a ser uno de los científicos más seguidos por las comunidades estudiantiles y académicas.

En sus plataformas digitales congrega a una comunidad de más de 2.5 millones de personas: Youtube lo lanzó a la fama y ¿de qué habla? De ciencia.

Javier Santaolalla es doctor en física de partículas, e ingeniero e investigador de la Organización Europea para la Investigación Nuclear (CERN, por sus siglas en inglés), su éxito radica en comunicar los hallazgos de la física cuántica entre humor y metáforas de la vida cotidiana, una fórmula que asegura, todo investigador puede aprender.

Gracias a la Vicerrectoría de Investigación y la Federación de Estudiantes de la Universidad Nacional, este reconocido divulgador científico, impartió la conferencia “Un colisionador para gobernar a todos”, donde deleitó a los cerca de 1000 asistentes que acudieron a la cita.

Los agujeros negros, la materia oscura, la antimateria y hasta el campo de Higgs fueron los misterios del Universo de los que habló el investigador.

En la Tierra, la velocidad de escape es de 11 kilómetros por segundo, y no importa el objeto, si se mueve de esta forma saldrá del planeta y se perderá en el cosmos para siempre. “Ya sea un cohete o tu suegra o tu suegro nunca volverá”, dijo con humor.

No obstante, si al planeta lo comprimiéramos poco a poco hasta llegar al tamaño de una naranja, la fuerza de escape aumentaría gradualmente y podría alcanzar hasta 300 mil kilómetros por segundo, la velocidad de la luz (la aceleración máxima en la naturaleza).

Así, la Tierra diminuta se habrá convertido en un agujero negro, donde nada podrá escapar, ni siquiera la luz. “Claro, necesitaríamos una fuerza descomunal para compactar a la Tierra”.

Afirmó que hasta el momento se desconoce qué hay dentro de un agujero negro, y sobre la materia oscura, explicó cómo un ente desconocido se encuentra en todo el universo.

Otro enigma revisado por Santaolalla fue la antimateria. “Una de las simetrías más bellas es la materia y su antítesis”. Se trata de partículas y antipartículas que son exactamente iguales excepto por su carga, y con éstas podemos formar anti elementos de la tabla periódica, como anti-helio, anti-hidrógeno, anti-carbono, entre otros.

“Sólo hay una regla, si la materia toca la antimateria desaparecen y en su lugar queda energía”. Por ello, uno de los grandes misterios es entender estos dos reinos de materia de partículas y antipartículas.

También habló del campo de Higgs, un descubrimiento en el cual participó en primera línea. “El primero en detectar la gravedad fue Newton, sin embargo, no llegó a dar con el mecanismo que hacía que las masas se atrajeran. Dos siglos después, Einstein consiguió explicar el fenómeno al entender que en el cosmos cuando dos cuerpos se atraen, las masas distorsionan el espacio y el tiempo”.

En julio de 2012 se descubrió el Campo de Higgs, una especie de energía que vaga en el vacío y al interactuar con la materia hace que se dificulte su paso a través del espacio. Al respecto, Santaolalla explicó que es más difícil mover un piano que un libro debido a su masa. Así, se entiende que a mayor masa el objeto tendrá mayor impedimento de moverse en el espacio. “Podemos entender que un objeto con mucha masa es muy atractivo para el campo de Higgs, una con menor masa lo atrae poco”.

En conclusión, “se entiende que la masa es una interacción que tenemos todos los cuerpos con esta energía de vacío llamada campo de Higgs. Así, este círculo termina de explicar la gravedad”.

Desde la academia

Los académicos también tuvieron la oportunidad de compartir con Santaolalla en un conversatorio sobre difusión científica, donde aseguró, cuenta la ciencia de la forma en que le hubiera gustado escucharla a él: humanizándola y generando las emociones que le generan a él. “De nada sirve contar algo maravilloso para mi sino es maravilloso para la otra persona”, dijo.

El investigador destaca que cualquier tema se puede explicar de manera sencilla si se encuentra el mecanismo adecuado. “Es natural que un investigador no sea docente, pero hay herramientas que nos facilitan este proceso, el mayor obstáculo es el miedo al cambio”.

Santaolalla abandonó las plataformas tradicionales y hoy se desenvuelve en su propio entorno, donde desarrolla sus habituales videos  de forma creativa y accesible para todos, y además, comparte herramientas para divulgar la ciencia. Durante un mes, el acceso desde nuestro país será de manera gratuita a través del siguiente enlace: http://amautas.com/costa-rica/

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