¡Alerta ante las señales de la depresión en tiempos de pandemia!

“Tenemos que estar alerta ante cualquier síntoma de la depresión”, advirtió la psicóloga Ana Yansy Ugalde, del Departamento de Orientación y Psicología de la Vicerrectoría de Vida Estudiantil de la Universidad Nacional (UNA), quien participó como expositora en el foro “Entre la tristeza y la depresión: un proceso de aceptación, adaptación y cambio en tiempos de COVID-19”, realizado el pasado 10 de agosto en forma virtual.

Organizado en el marco de la campaña institucional “UNÁMONOS contra la Covid-19”, impulsada desde la Rectoría y Rectoría Adjunta de la UNA, el foro es parte de un conjunto de acciones tendientes a promover la salud mental de la población en medio de la pandemia.

Y es que esta crisis sanitaria ha afectado emocionalmente, en mayor o menor grado, a todas las personas. En el caso de la depresión, un estudio elaborado por  la UNA y la Universidad Estatal a Distancia (UNED) determinó que antes de las pandemia el 10% de la población padecía trastornos depresivos, mientras que  para finales de 2020, ya se estaba identificando un 61% de personas costarricenses con manifestaciones de depresión.

Ante este panorama, la especialista del Departamento de Orientación y Psicología recomendó poner mucha atención a algunos síntomas que pueden ser señales de alerta para la depresión.

Luego de aclarar que no toda tristeza es depresión, la psicóloga Ugalde destacó que el problema es cuando la persona asume la tristeza como un inquilino más en su vida “porque ahí ya está abriendo el camino para una depresión”.

Atención a estos síntomas 

Voluntad- La persona ya no siente deseos de hacer las cosas que antes le interesaban. Se observa una pérdida de la ilusión.

Ejecución de los actos- Enlentecimiento. Es como si el cuerpo le pesara, se mueve e incluso habla lentamente.

Afecto- La tristeza es un sentimiento patológico porque es desproporcionado a la pérdida o muchas veces ni siquiera está relacionado con una pérdida. También puede haber enojo y sentimientos de culpa desproporcionada.

Somática- Molestias gastrointestinales, dolores de cabeza, alteraciones del sueño y trastornos de alimentación.

Conductual – Aislamiento, la persona deja de comunicarse con la familia, se encierra mucho en el cuarto, hay descuido en la higiene personal. 

Área cognitiva- Deterioro paulatino de la atención, la concentración y la memoria.

De pensamiento- Ideas de minusvalía (“no valgo nada”, “nadie me quiere”), autoreproches (“siempre me salen las cosas mal”), y de desesperanza (“nada va a cambiar”, “nunca me voy a volver a sentir bien”).  Estas ideas muestran un riesgo, ya que en la depresión se pueden encontrar conductas suicidas. El primer peldaño en lo que lo especialista denomina “escalera de riesgo suicida”, lo “sube” la persona que en algún momento pensó en morir como una posibilidad o en “desaparecer” o “dormir y no levantarme jamás”. El segundo peldaño es el plan suicida y el tercero el intento de suicidio. 

“Y el gran riesgo que tenemos cuando alguien comete un intento de suicidio es que es muy probable que vuelva a hacer un segundo y un tercer intento. De ahí que esa alarma encendida no la podamos dejar pasar desde el momento en que la persona dice que ya está pensando en la muerte como una posibilidad”, advierte Ugalde, quien recalcó que la persona con depresión no solo se siente triste, sino enferma; la cotidianidad para ella se vuelve algo extraordinario. 

Recomendaciones para apoyar a personas adultas con depresión

Informarse sobre depresión- Para saber cómo ayudar, cómo acompañar, qué hacer cuando están las crisis más intensas.

No obligue a las personas a hacer cosas que las agobien- No podemos obligarlos a actuar de la forma como nosotros queremos. Podemos irlos conectando con acciones pero a un ritmo que ellos puedan tolerar porque de lo contrario se van frustrar más.

No lo sobreproteja o infantilice- No se trata de sobreprotegerlos ni de tratarlos como niños, sino como los adultos que son muy conscientes de sus limitaciones.

No recomiende la toma de decisiones trascendentales de momento-  La persona con depresión grave no está clara para tomar decisiones que van a significar un cambio para la vida.

Acompañar- Tal vez no tenemos que decir nada, solo estar ahí; es reconfortante para la persona saber que hay alguien que la acompaña.

Cuídese usted mismo y tenga paciencia- Hay que cuidarse uno mismo porque el enfermo depresivo es una persona demandante, es lenta en sus reacciones, en su hablar. Si la depresión es de larga data, requiere más tiempo de atención para recuperarse.

Recomendaciones para ayudar a niños, niñas y adolescentes depresivos          

Para la psicóloga Ana Yansy Ugalde, los niños y adolescentes son de las personas más afectadas con la pandemia, sobre todo porque dejaron de ir a clases o han tenido que enfrentar el paso a la modalidad virtual. Esto –afirma- les ha limitado el seguir creciendo y desarrollando habilidades sociales, el seguir desarrollando su autonomía y el sentido de identidad en el adolescente. 

Por eso, hace las siguientes sugerencias para apoyarles:

Transmitir seguridad- El acompañamiento y el amor de los padres y madres va a mitigar mucho el dolor que puede estar sintiendo el niño o niña que enfrenta un trauma o una situación difícil.

Buscar alternativas para la expresión emocional- Juegos, representaciones, pinturas y otras cosas al alcance en el hogar, pueden servir como estímulo para despertar la creatividad e imaginación del niño o niña. En el juego ellos expresan lo que les está sucediendo.

Desarrollar la autoestima- Decirles lo valiosos que son, recalcarles y recordarles los logros que van adquiriendo constantemente.

Usar el humor. En lugar de poner cara de enojo, se le puede sorprender con una frase diferente. Eso les alivia.

Forme una red de apoyo- Si hay alguna sospecha, después de conocer los síntomas de la depresión, no tenga miedo de preguntar para detectar posibles conductas de riesgo. En ese caso, hay que buscar ayuda. Una atención a tiempo puede prevenir un trastorno crónico y también situaciones que podemos lamentar.

La especialista del Departamento de Orientación y Psicología de la UNA considera que actualmente la energía de nuestros niños y de nuestros estudiantes no está solo en el estudio. “Ellos están tristes, están estresados, están cansados. Su energía está en otros lugares, yo creo que están luchando otras batallas, tratando de enfrentar lo que la pandemia trajo a sus vidas. Y yo creo que todos estamos igual en este momento porque la pandemia vino a golpearnos a todos”, subrayó.

En su criterio, la pandemia nos ha separado físicamente, pero ha unido más nuestros corazones. “Pienso que la recuperación de los que están sufriendo y el cuidado de la salud mental tiene que ser un compromiso de todos”.

 

 

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