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La informalidad laboral en Costa Rica tras el paso del COVID-19

Artículo elaborado desde la Escuela de Economía de la UNA por:

María Leonela Artavia

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Jorge Solano

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Mariela Campos

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La informalidad es un fenómeno económico-social que ha venido tomando fuerza en la última década en nuestro país y en general en Latinoamérica, podríamos decir que su existencia y crecimiento es síntoma de al menos dos aspectos: sectores productivos que han venido perdiendo la capacidad de generar empleo y, problemas en el alcance del sistema educativo de tipo medio (secundaria) y alto (formación técnica y universitaria). Ambos, han repercutido en que cada vez más personas deban proporcionarse por su propia cuenta un empleo para subsistir en condiciones de desprotección social y alta vulnerabilidad.  

La emergencia sanitaria provocada por la pandemia por COVID-19, trajo consigo una crisis económica que elevó el desempleo en todo el mundo. A diferencia de crisis pasadas, esta diverge de la tendencia histórica en la que la informalidad suavizaba los altos porcentajes de desempleo,  pues en el 2020 muchas de las actividades correspondientes al trabajo informal resultaron condicionadas por las restricciones y medidas impuestas para controlar los niveles de contagio del virus, a esto se le adiciona el hecho de que quienes laboran de manera informal, carecen de seguros sociales que permiten acceder a centros de salud, por lo que resulta más complicado atender los contagios incidiendo en una mayor inactividad laboral.

En Costa Rica, la reducción de la informalidad por primera vez en años a causa de la pandemia, lejos de significar una mejora laboral, evidencia la gran vulnerabilidad de esta población. Por tanto, a escasos días de conmemorar el Día Internacional de las Personas Trabajadoras, conviene conocer en qué condiciones está laborando casi la mitad de la población ocupada, por lo que a continuación presentamos un brevísimo diagnóstico.

¿Informalidad?

La informalidad laboral se refiere a la condición de desprotección social de personas trabajadoras que no se encuentran aseguradas ni cotizando para una pensión. Para su medición el INEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) toma en consideración a personas asalariadas: sin seguridad social financiada por el empleador, con pago en especie o que el pago fue una única vez; personas ayudantes no remuneradas, personas trabajadoras por cuenta propia y empleadoras con empresas no constituidas en sociedad y personas trabajadoras por cuenta propia ocasionales.

Población que ha sido fuertemente azotada por la pandemia, especialmente al principio, cuando fue expulsada de los mercados laborales, lo cual refleja la gran vulnerabilidad que caracteriza a este tipo de ocupaciones.  (Ver Figura 1)

Figura 1

Costa Rica: Tasa de variación de la población ocupada según clasificación de empleo, serie 2019-2021 por trimestre

(en porcentajes)

 

Fuente: Elaboración propia con base en INEC-Encuesta Continua de Empleo 2019-2021. 

Características territoriales

 

Las personas trabajadoras de zonas urbanas representan la mayor parte de la población informal con más del 69% del total. Además, es posible notar que es la región Central la que posee el menor nivel de informalidad, mientras que la Pacífico Central y la Huetar Norte son aquellas en las que más se agrava esta situación (ver Figura 2).

Figura 2

Costa Rica: Participación de población ocupada en condición de informalidad por región de planificación, IV trimestre 2021

(en porcentajes)

Fuente: Elaboración propia con base en INEC-Encuesta Continua de Empleo, 2021. 

 

Brechas de género

 

El sector informal presenta una mayoría conformada por hombres con un 62,6% (IV Trimestre-2021), lo cual responde a una mayor inserción laboral de estos. Además, es claro que hay una mayor expulsión de las mujeres, puesto que se redujo la brecha de género, pero por la vía del desempleo.  Por último, resulta fundamental recordar que estas lideran la participación informal en el sector de servicios, asociada a la realización del trabajo doméstico remunerado el cual corresponde a una de las ramas en donde más se violentan los derechos laborales.

Particularidades económicas

 

La informalidad es un fenómeno mayoritariamente del sector terciario, que es en el que confluye gran parte de la masa laboral denominada como emprendedora (independientes que al IV Trimestre 2021 representaban el 54,8% del total de la población en esta condición), integrada por personas que al no encontrar un empleo deben de buscar por sus propios medios, en la Figura 3 se muestra el comportamiento de esta condición desde 2019 y hasta 2021.

Figura 3

Costa Rica: Población total ocupada en condición de informalidad según sector de actividad, serie 2019-2021 por trimestre

(en valores absolutos)

 

Fuente: Elaboración propia con base en INEC-Encuesta Continua de Empleo 2019-2021. 

En la Figura 3, se evidencia que el mayor dinamismo de esta población tiene lugar en el sector servicios, que fue el más afectado durante la pandemia.

Acciones de política realizadas y el desafío pendiente

 

Ante la pandemia, la única acción de política que incluyó a la población informal fue el Bono Proteger (subsidio temporal de desempleo para aquellas personas, que vieron reducidos sus ingresos). No obstante, aun cuando muchas personas se vieron beneficiadas, se presentaron problemas de eficiencia reflejados en la cobertura, distribución y calidad.

Así, se evidencia la necesidad de replantear en las mesas de debate la forma en la que se atiende la informalidad y de situarla como uno de los principales problemas de los mercados laborales costarricenses que urge atender para construir procesos reales de desarrollo.

 

 

 

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