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Responsabilidades de cuido y del hogar limitan autonomía de las mujeres

Responsabilidades de cuido y del hogar limitan autonomía de las mujeres

Encuesta revela que ellas dedican más del doble del tiempo por semana al trabajo doméstico no remunerado que los hombres

Como es bien conocido, hombres y mujeres desarrollan un rol establecido por la sociedad patriarcal. Después de décadas de luchas: unas en silencio, otras en las cortes y la mayoría en la calle, las féminas ocupan mayores espacios en centros educativos, laborales, de investigación y de las artes, entre otros. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT 2022) así lo revela. 

Las mujeres incrementaron el tiempo dedicado al trabajo remunerado (TR) en 16,4 % (aproximadamente 6 horas más por semana) entre el 2017 y el 2022.  La ENUT investiga las actividades de trabajo como trabajo doméstico no remunerado (TDNR), trabajo de autoconsumo, trabajo voluntario a otros hogares y a la comunidad y el trabajo remunerado; además de las actividades de no trabajo como educativas, tiempo libre y necesidades personales.

Aun así, hay cifras en cuanto al uso del tiempo que dejan ver que la brecha entre hombres y mujeres se mantiene, y esta diferencia limita la autonomía económica de ellas, pues aún dedican el doble del tiempo semanal a las labores domésticas no remuneradas y de cuido.

“La ENUT 2022 revela que las brechas por sexo con respecto al TDNR se mantienen en comparación con la ENUT 2017, cuando la encuesta se realizó por primera vez; continúan siendo las mujeres quienes dedican una mayor cantidad de tiempo efectivo por semana, con 32:04 horas (treinta y dos horas y cuatro minutos); entretanto, los hombres destinan 15:44 horas, lo que significa que las mujeres dedican en promedio cerca de 16:30 horas a la semana más que los hombres”, reveló el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Con el objetivo de profundizar en el análisis de los resultados de dicha encuesta, el programa televisivo de opinión de la Universidad Nacional (UNA), UNA Mirada, invitó a especialistas en el tema a desgranar los resultados. Los invitados concluyeron que, aunque se vislumbran pequeños avances en cuanto a la incorporación de los hombres en las tareas del hogar, aún falta mucho trabajo por hacer.

“Al comparar los datos de la ENUT 2022 con la ENUT 2017, se observa que las mujeres redujeron en aproximadamente 4 horas el tiempo dedicado a TDNR, mientras que los hombres incrementaron el tiempo semanal en 1:49 horas,” según la ENUT.

Freddy Araya, coordinador de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), explicó que “la encuesta permite brindar información para facilitar el seguimiento, la formulación de política pública y busca avanzar en la corresponsabilidad social de los cuidados. Este cuidado está más recargado en las mujeres y lo vemos con los datos de la encuesta”.

Corresponsabilidad social de los cuidado   

Irma Sandoval, investigadora del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la UNA, y quien da seguimiento a este tema desde hace más de 20 años, explicó que “la corresponsabilidad social de los cuidados quiere decir que no solamente las familia deben hacerse cargo de los cuidados, si no que el Estado, a través de política pública, las comunidades y las empresas, también deben velar por el cuidado de las personas; y dentro del hogar, la corresponsabilidad permite que la distribución de la labores sea repartida justamente entre los miembros de las familias”. Pero, actualmente, las mujeres de todos los estratos tiene una participación mayor que los hombres, en el trabajos de cuido y labores domésticas no remuneradas.

Cindy Quesada Hernández, ministra de la Condición de la Mujer, destacó que esta situación “incide en que ella tenga menos tiempo para dedicarse no solo a sí misma, sino también al crecimiento productivo y esto definitivamente se traduce en menos oportunidades de tener autonomía económica”.

Por ejemplo, el cuidado de personas totalmente dependientes está a cargo de mujeres en un 77%. En el cuido de personas menores de 12 años,  el 72% lo hacen las mujeres y el cuidado de personas de 65 años y más está a cargo de ellas en un 67%. “El cuido de personas lo están haciendo las mujeres y la encuesta dice que eso no ha cambiado; es decir, las mujeres seguimos asumiendo esa tarea y eso nos limita en nuestras posibilidades de trabajo remunerado”, recalcó Sandoval.

En el caso de las mujeres en condición de pobreza y/o migrantes, las cargas en TDNR son aún mayores, lo cual limita aún más su acceso a la educación y empleo, ya que entre las mujeres del primer y quinto quintil la diferencia es en promedio de 9 horas (37 horas y 28 horas, respectivamente).      

Ana Lucía Fernández, investigadora del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), complementó que según sus estudios, las mujeres en condición de pobreza con menos ingresos hacen mucho más trabajo doméstico remunerado y  no remunerado porque las familias que sí tienen un ingreso económico pueden pagar una empleada doméstica.

 

Políticas para cerrar brechas

Pamela Jiménez, investigadora del Programa Estado de la Nación (PEN), destacó la importancia de este tipo de encuestas como fuente de información para la toma de decisiones en materia de política. Por ejemplo, la planificación de la demanda de cuido infantil favorecería el ingreso de más mujeres madres al mercado laboral.

En este punto coincide Ana Carcedo, representante de Centro Feminista de Información y Acción (Cefémina), quien comentó que estos datos también deberían de servir—por ejemplo—para que cuando se discute el presupuesto nacional se apoye a las  familias y se considere como una inversión el destinar recursos estatales para cuidado de niños y personas dependientes.

Todos los especialistas concuerdan en que los datos de la ENUT deben ayudar a crear políticas públicas dirigidas a reducir las brechas en el uso del tiempo y en brindarle a las mujeres más oportunidades laborales, de estudio e incluso de esparcimiento. Sandoval propone que en un inicio las políticas deben obligar al Estado, la comunidad y las empresas a ofrecer espacios seguros para el cuido de las personas dependientes. Estos favorecería “no solo el desarrollo económico de un país, si no al desarrollo de las mujeres” concluyó la ministra Quesada.

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Encuesta revela que ellas dedican más del doble del tiempo por semana al trabajo doméstico no remunerado que los hombres

Como es bien conocido, hombres y mujeres desarrollan un rol establecido por la sociedad patriarcal. Después de décadas de luchas: unas en silencio, otras en las cortes y la mayoría en la calle, las féminas ocupan mayores espacios en centros educativos, laborales, de investigación y de las artes, entre otros. La Encuesta Nacional del Uso del Tiempo (ENUT 2022) así lo revela. 

Las mujeres incrementaron el tiempo dedicado al trabajo remunerado (TR) en 16,4 % (aproximadamente 6 horas más por semana) entre el 2017 y el 2022.  La ENUT investiga las actividades de trabajo como trabajo doméstico no remunerado (TDNR), trabajo de autoconsumo, trabajo voluntario a otros hogares y a la comunidad y el trabajo remunerado; además de las actividades de no trabajo como educativas, tiempo libre y necesidades personales.

Aun así, hay cifras en cuanto al uso del tiempo que dejan ver que la brecha entre hombres y mujeres se mantiene, y esta diferencia limita la autonomía económica de ellas, pues aún dedican el doble del tiempo semanal a las labores domésticas no remuneradas y de cuido.

“La ENUT 2022 revela que las brechas por sexo con respecto al TDNR se mantienen en comparación con la ENUT 2017, cuando la encuesta se realizó por primera vez; continúan siendo las mujeres quienes dedican una mayor cantidad de tiempo efectivo por semana, con 32:04 horas (treinta y dos horas y cuatro minutos); entretanto, los hombres destinan 15:44 horas, lo que significa que las mujeres dedican en promedio cerca de 16:30 horas a la semana más que los hombres”, reveló el informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Con el objetivo de profundizar en el análisis de los resultados de dicha encuesta, el programa televisivo de opinión de la Universidad Nacional (UNA), UNA Mirada, invitó a especialistas en el tema a desgranar los resultados. Los invitados concluyeron que, aunque se vislumbran pequeños avances en cuanto a la incorporación de los hombres en las tareas del hogar, aún falta mucho trabajo por hacer.

“Al comparar los datos de la ENUT 2022 con la ENUT 2017, se observa que las mujeres redujeron en aproximadamente 4 horas el tiempo dedicado a TDNR, mientras que los hombres incrementaron el tiempo semanal en 1:49 horas,” según la ENUT.

Freddy Araya, coordinador de la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), explicó que “la encuesta permite brindar información para facilitar el seguimiento, la formulación de política pública y busca avanzar en la corresponsabilidad social de los cuidados. Este cuidado está más recargado en las mujeres y lo vemos con los datos de la encuesta”.

Corresponsabilidad social de los cuidado   

Irma Sandoval, investigadora del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo) de la UNA, y quien da seguimiento a este tema desde hace más de 20 años, explicó que “la corresponsabilidad social de los cuidados quiere decir que no solamente las familia deben hacerse cargo de los cuidados, si no que el Estado, a través de política pública, las comunidades y las empresas, también deben velar por el cuidado de las personas; y dentro del hogar, la corresponsabilidad permite que la distribución de la labores sea repartida justamente entre los miembros de las familias”. Pero, actualmente, las mujeres de todos los estratos tiene una participación mayor que los hombres, en el trabajos de cuido y labores domésticas no remuneradas.

Cindy Quesada Hernández, ministra de la Condición de la Mujer, destacó que esta situación “incide en que ella tenga menos tiempo para dedicarse no solo a sí misma, sino también al crecimiento productivo y esto definitivamente se traduce en menos oportunidades de tener autonomía económica”.

Por ejemplo, el cuidado de personas totalmente dependientes está a cargo de mujeres en un 77%. En el cuido de personas menores de 12 años,  el 72% lo hacen las mujeres y el cuidado de personas de 65 años y más está a cargo de ellas en un 67%. “El cuido de personas lo están haciendo las mujeres y la encuesta dice que eso no ha cambiado; es decir, las mujeres seguimos asumiendo esa tarea y eso nos limita en nuestras posibilidades de trabajo remunerado”, recalcó Sandoval.

En el caso de las mujeres en condición de pobreza y/o migrantes, las cargas en TDNR son aún mayores, lo cual limita aún más su acceso a la educación y empleo, ya que entre las mujeres del primer y quinto quintil la diferencia es en promedio de 9 horas (37 horas y 28 horas, respectivamente).      

Ana Lucía Fernández, investigadora del Instituto de Estudios de Género de la Universidad Estatal a Distancia (UNED), complementó que según sus estudios, las mujeres en condición de pobreza con menos ingresos hacen mucho más trabajo doméstico remunerado y  no remunerado porque las familias que sí tienen un ingreso económico pueden pagar una empleada doméstica.

 

Políticas para cerrar brechas

Pamela Jiménez, investigadora del Programa Estado de la Nación (PEN), destacó la importancia de este tipo de encuestas como fuente de información para la toma de decisiones en materia de política. Por ejemplo, la planificación de la demanda de cuido infantil favorecería el ingreso de más mujeres madres al mercado laboral.

En este punto coincide Ana Carcedo, representante de Centro Feminista de Información y Acción (Cefémina), quien comentó que estos datos también deberían de servir—por ejemplo—para que cuando se discute el presupuesto nacional se apoye a las  familias y se considere como una inversión el destinar recursos estatales para cuidado de niños y personas dependientes.

Todos los especialistas concuerdan en que los datos de la ENUT deben ayudar a crear políticas públicas dirigidas a reducir las brechas en el uso del tiempo y en brindarle a las mujeres más oportunidades laborales, de estudio e incluso de esparcimiento. Sandoval propone que en un inicio las políticas deben obligar al Estado, la comunidad y las empresas a ofrecer espacios seguros para el cuido de las personas dependientes. Estos favorecería “no solo el desarrollo económico de un país, si no al desarrollo de las mujeres” concluyó la ministra Quesada.

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