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Poder adquisitivo del salario mínimo: balance postpandemia

M.Sc. Greivin Salazar Álvarez

Economista, Programa Observatorio Económico y Social, Escuela de Economía

El salario mínimo (salario minimum minimorum) se define como la remuneración mínima absoluta que un empleador está obligado a pagar a sus colaboradores por el trabajo que realizan durante un periodo determinado.

A pesar de lo anterior, de acuerdo con la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Censos (ECE-INEC), desde el año 2020, en promedio, 15 de cada 100 personas asalariadas reciben una retribución menor al salario mínimo, situación que se incrementa a 56 de cada 100 para el caso de las actividades independientes (en términos absolutos, alrededor de 253 000 y 313 000 personas a febrero anterior, respectivamente).

Bajo el anterior contexto, en el presente artículo se valora la evolución del poder adquisitivo del salario mínimo luego de dos años de pandemia y ante el reciente ambiente inflacionario, tomando como referencia:

  • El índice de precios al consumidor (IPC) – incluye el precio de 315 bienes y servicios representativos de los hábitos de consumo de los hogares del país.
  • El costo de la canasta básica alimentaria (CCBA) – considera el precio de los alimentos necesarios (52 para la zona urbana y 44 en la zona rural) para satisfacer las necesidades calóricas diarias de una persona promedio (2 184 calorías para la zona urbana y 2 258 calorías para la zona rural).

En el siguiente gráfico se muestra el comportamiento del poder adquisitivo del salario mínimo en relación con el observado en enero 2020. Si su valor es menor a 100, implica un deterioro en la capacidad de consumo de la persona y viceversa, por encima de 100, refleja una mejora en la materia.

 

Gráfico 1. Costa Rica – evolución del poder adquisitivo del salario mínimo en relación con enero 2020. Enero 2020 – Marzo 2022

Fuente: elaboración propia con base en información del INEC y BCCR

 

 

De la anterior información, se concluye lo siguiente:

  • A lo largo del 2020, se logró mantener el poder adquisitivo de los salarios, con excepción del último trimestre (octubre, noviembre y diciembre) en lo que respecta al costo de la canasta básica alimentaria; lo anterior, debido a la estabilidad de precios registrada (la inflación en ese año, medida por el IPC, no superó el 1%).
  • Para el 2021, la Comisión Nacional de Salarios (CNS) fijó un incremento promedio en el salario mínimo del 0,43% (430 colones adicionales por cada 100 000 colones), como reflejo de las complicaciones enfrentadas por el aparato producto el año previo debido a la crisis por el COVID-19 y, probablemente, bajo la premisa de una cierta estabilidad en el crecimiento de los precios.
  • A partir de septiembre 2021, el poder adquisitivo de los salario mínimos se comienza a deteriorar, producto del incremento en los precios (tanto IPC como en la CCBA), el año cierra con una pérdida entre el 4 y 8%.
  • Para el 2022, el incremento en el salario mínimo establecido por la CNS fue de 2,20% en promedio (2 200 colones por cada 100 000 colones), insuficiente para cubrir el deterioro experimentado en el 2021 (ambos indicadores están por debajo del valor de 100 en enero 2022), situación que se ha acentuado con el reciente incremento de precios producto de las complicaciones en el entorno internacional (especialmente por el conflicto Ucrania - Rusia).
  • Al cierre del I trimestre de 2022, el poder adquisitivo de los salarios se ha reducido entre un 3,7 y 8% con relación a enero 2020. En otros términos, durante dicho periodo (dos años), las personas han tenido que pagar en promedio 6 560 colones más por cada 100 000 colones destinados a cubrir sus necesidades (alimenticias y no alimenticias) y 11 540 colones adicionales, por cada 100 000 colones dedicados a alimentación, para lo cual, los salarios mínimos se han incrementado en 2 640 colones por cada 100 000 colones.

Ante un escenario como el actual, marcado por el aumento en los precios y próximos ajustes al alza en las tasas de interés de mercado, ¿qué medidas pueden tomar los hogares y personas?

  1. Establecer un presupuesto mensual, con el monto y fuente de los ingresos y gastos, así como la diferencia entre ambos.
  2. Identificar los gastos que son fijos (es decir, por un monto que mes a mes, difícilmente se puede modificar), así como aquellos con algún grado de flexibilidad y que en consecuencia, se podría disminuir.
  3. Verificar que el seguro que se paga por el vehículo / motocicleta – en caso de contar con uno – corresponda al valor actual de mercado del bien, para así evitar un desembolso innecesariamente alto.
  4. Si posee deudas a una tasa de interés ajustable (variable), estimar en cuánto podría incrementar el pago mensual de la cuota ante aumentos en dicha tasa (existen App que realizan el cálculo) y así establecer, qué tan ajustado podría estar su presupuesto en los próximos meses.
  5. Evitar compras fraccionadas a plazo (tasa 0, mini-cuotas) que sean innecesarias, por cuanto podría restarle flexibilidad a su estructura de gastos y comprometer los recursos disponibles para hacer frente al aumento de precios.

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