Costa Rica y Polonia ponen en común desafíos sobre el desarrollo sostenible

Coopeguanacaste R.L. tiene un parque de generación compuesto por dos centrales hidroeléctricas (Canalete y Bijagua), los parques eólicas Cacao y Rio Naranjo y el parque solar Juanilama, que solo en el año 2020 generaron el 66% de la demanda total de energía de la cooperativa. Foto Cristian Chaves

Cristian Chaves Jaén para UNA COMUNICA

Académicos e investigadores de la Universidad Nacional, por Costa Rica, y la Universidad de Varsovia UV, por Polonia, hicieron una puesta en común sobre los desafíos que ambas naciones afrontan en torno al concepto de desarrollo y las posibles opciones a las que ambos países pueden acceder en su propósito de construir un mundo mejor.

Esto sucedió en el Encuentro Internacional: Diálogos sobre desarrollo entre Costa Rica y Polonia, organizado del 9 al 11 de junio, por la Sede Regional Chorotega de la UNA y en el Marco de las Jornadas de la UNA del Bicentenario de la Independencia.

“Hace algún tiempo sentar un diálogo con países diferentes podría significar una tarea difícil; hoy es todo lo contrario: reconocemos que la diversidad cultural es fundamental y un referente para todos. Compartir iniciativas de desarrollo en áreas rurales y urbanas aún con particularidades como las que podemos reconocer entre Costa Rica y Polonia, es una oportunidad para establecer alianzas; tenemos más posibilidades de trabajar de manera conjunta como nunca en la historia de nuestros países”, destacó Francisco González Alvarado, rector de la UNA, durante la inauguración del encuentro. 

El desarrollo en Polonia y Costa Rica

Miroslawa Czerny, expositora de la Universidad de Varsovia (UV), aseveró que “los problemas de desarrollo observados en Polonia se repiten en todo el mundo, como también en América Latina. Nos convertimos en sociedades urbanas, aunque con una tradición agropecuaria larga, tanto en Polonia como en Costa Rica. Cada vez más la gente quiere vivir en las ciudades, que es donde se concentra ahora la mayoría de la población”.

Añadió que se han creado centros de investigación urbana importantes en América Latina, cuya producción científica aborda temas como: la localización de las ciudades, su estructura interna, la estructura funcional, el uso del suelo urbano, entre otros.

Entre los problemas disfuncionales por la inadecuada planificación urbana la investigadora mencionó: espacios no habitables y poco amigables para los habitantes, hacinamientos, desorden en el uso del espacio urbano, entre otros. De igual forma, Czerny reconoció los esfuerzos en planificación. “En Polonia, como en América Central, la evolución del espacio urbano ha permitido el desarrollo de la ciudad con el apoyo de la planificación urbana. Por ejemplo: zonificación municipal, agregación institucionalizada en algunos países, ordenamiento del uso del espacio urbano y delimitación clara de las zonas residenciales comerciales”.

Para ilustrar el caso de Costa Rica, Rolando Madriz, director de la carrera de Ingeniería Hidrológica, destacó el trabajo que realiza la cooperativa de electrificación rural Coopeguanacaste, R.L. “Para entender el contexto de electrificación rural tenemos que entender el concepto de energías renovables comunitaria; es decir, un conjunto de personas que comparten un interés, o un lugar especifico de residencia, tienen un alto nivel de propiedad legal, sobre un proyecto de energía, o un proyecto de acceso a la energía, además se benefician de forma colectiva de todos sus derivados”. La inversión en obras y proyectos en el 2015—puntualizó—fue aproximadamente de 2 millones de dólares se invirtieran en becas, equipo médico, medicina, donación y créditos, soporte financiero en pequeñas pymes e Infraestructura para protección de vida silvestre.

Katarzyna Dembicz, docente de la UV y parte de grupo organizador del evento, comentó que, caso contrario, “En Polonia hoy tenemos 10 mil cooperativas funcionando y hay sola una que produce electricidad. La formalidad de las leyes no permite que produzcan y distribuyan electricidad. Por lo tanto, es totalmente opuesto a lo que sucede en Costa Rica, cuya experiencia en el cooperativismo y aun más en cuestiones de energía eléctrica y energía verde limpia renovable, es un elemento del desarrollo sostenible”. 

Objetivos de desarrollo sostenible 2030

Como parte de discusión sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 (ODS), los académicos debatieron pros y contras de su posible consecución, como reto del siglo XXI, mientras la población mundial se debate para salir de la pobreza o terminar con el hambre, a la vez.

Aura Hernández, directora académica del Campus Nicoya, expresó que “que el esfuerzo debe centrarse en el bienestar mundial, considerando el balance conjunto tripartita: persona, sociedad y naturaleza, con acciones en cada país y potenciando con organismo internacionales a las comunidades más activas y comprometidos con sectores vulnerables del planeta”.

Sobre ese mismo tema, Maciej Kałaska, docente de la UV, argumentó que “la vialidad de los ODS para el 2030, es demasiado lenta e insuficiente, pero en Europa estamos tratando de acelerar la implementación de ellos. Por ejemplo, los bosques representan el 30% del territorio continental, del cual más del 95% se gestiona con prácticas variadas, como el aumento de tala en expansión de los mercados madereros y energías basadas en madera”.

Para Elena Dorado, académica de la UNA Sede Regional Chorotega “no todo es malo” y destacó que, aunque de manera lenta, en Costa Rica también se han hecho esfuerzos en esa línea, como el certificado de sostenibilidad turística, con el que se busca evitar el uso de la imagen de que “somos sostenibles” o las marcas “verdes”, cuando en realidad no es así. “Esta certificación busca que el proceso de certificación se cumpla para poder definir que las empresas en realidad estén aportando a la sostenibilidad turística”, acotó.

Igualmente, crítica, la investigadora Bogumiła Lisocka-Jaegermann, de UV, no ve viables los ODS 2030, para América Latina ni para el resto del mundo. “Deberíamos ajustar los ODS a la situación actual; acoplarlos al crecimiento económico es imposible, si no ponemos el planeta en el centro y la situación pos-pandemia, vale más trabajar sobre alternativas, buscar ejemplos de iniciativas desarrolladas por comunidades, organizaciones académicas, ciudadanos, en distintos contextos que parten de otras premisas que el económico”.

El encuentro sirvió, además, para repensar el significado de las propuestas de desarrollo alternativo en el contexto del colapso socio ambiental, tema en el que investigan académicos e investigadores de ambas universidades, así como abordar el desarrollo considerando el impacto de la sustentabilidad y sostenibilidad ambiental, las energías renovables y el papel del ser humano como gran responsable del cambio, concluyó Xinia Carrillo, directora de la carrera de Comercio y Negocios Internacionales UNA Campus Liberia y parte del equipo organizador del encuentro.

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